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Agios Nikólaos Rangavás

Agios Nikólaos Rangavás (3)

Al noreste, bajo la imponente colina de la Acrópolis, descansa el popular barrio de Plaka. Calles adoquinadas, balcones de hierro forjado y macetas en las puertas de las casas son los telones de fondo de las instantáneas que te regala este pintoresco barrio. La restauración y recuperación de esta zona, hoy día concurrida tanto por turistas que buscan el sabor de la Atenas de siempre, como por locales, fue uno de los proyectos más concienzudos de la actriz y política Melina Mercouri. 

Las cúpulas bizantinas forman parte del paisaje de Plaka, ya que el barrio está salpicado de pequeñas capillas e iglesias mayores que en la época de Bizancio, cuando el esplendor de Constantinopla se extendía por todo el imperio, se construyeron sobre las ruinas de antiguos templos. 

Éste es el caso del Agios Nikólaos Rangavás, o Iglesia de San Nicolás. Se trata de uno de los monumentos bizantinos de Atenas y, aunque fue construida en la primera mitad del siglo 11, ha sufrido múltiples remodelaciones a lo largo de los siglos. 

El nombre de la iglesia proviene, probablemente, de la familia Rangavas, un noble linaje en cuyo árbol genealógico se encontraron patriarcas y emperadores. Esta familia, en el siglo 11 poseía un conjunto palaciego al cual pertenecía la iglesia, y que, a su vez, dio nombre a la zona, el barrio de Rangavas. Hoy conocido como Plaka, el distrito creció alrededor de esta iglesia. 

La iglesia se enmarca claramente en el arte bizantino de la época, hecho que se revela en su bóveda octogonal, en los dentículos decorativos del exterior, y en los patrones de ladrillo de los muros, también construidos en piedra. En las paredes, puedes admirar los frescos, todos restaurados, hecho que se ve en sus vivos colores, y te resultará curiosa la colección de exvotos que rodean la imagen de San Nicolás, que imploran la curación de un niño, del viejo corazón de un trabajador o la cadera de una anciana. 

Pese a todos estos elementos, que ayudaron a los expertos a datar la construcción de Agios Nikólaos Rangavás, tras las pistas bizantinas de esta iglesia, se esconden los restos de un templo clásico. Y es que, no hay que engañarse, el arte bizantino posó su estilo y echó raíces sobre una tierra marcada por la historia y el arte de las grandes civilizaciones de la Antigüedad. Sólo hace falta fijarse en los muros de ladrillo y piedra de la parte sureste de la iglesia para observar los restos de columnas, capiteles y clásicos y otras piezas de cantería procedentes de la Acrópolis.

Tras la Guerra de Independencia de los turcos, en 1821, este pequeño templo fue el primero en tener una campana en lo alto. Esta campana, además, también sería la primera protagonista en otra ocasión, tras la liberación griega de la ocupación alemana en octubre de 1944. En aquel momento, y otra vez con un canto de celebración, la campana de Agios Nikólaos Rangavás volvió a sonar. 

En la actualidad, esta encantadora iglesia conserva su gracia original, pese a las remodelaciones y ampliaciones hechas hasta en el siglo 20. 

Los fines de semana, especialmente si paseas por aquí cuando el buen tiempo apremia, vas a encontrarte, casi seguro, con parejas de novios que acuden a celebrar su boda a esta iglesia, proporcionando una alegre estampa de una Grecia tradicional, y muy auténtica.

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