ALREADY KNOW YOUR NEXT DESTINATION?
DOWNLOAD YOUR FREE AUDIOGUIDE

Ágora Griega (Arhea Agora)

Ágora Griega (Arhea Agora) (32)

Los establecimientos comerciales y los centros políticos, económicos, administrativos y culturales son los edificios que todos esperamos encontrar en el centro de cualquier ciudad. Esto, en la Antigua Grecia, era llamado Ágora, y los restos arqueológicos que se encuentran delante de ti son un reflejo del antiguo corazón de la rica y agitada vida ateniense.

Si bien la Acrópolis representaba el lado más espiritual, y estaba concebido únicamente como morada de los dioses, el Ágora griega es el auténtico templo del hombre y casi un lugar sagrado, si lo tomamos en sentido metafórico, para la política ateniense, ya que aquí se consolidó y practicó fervientemente la democracia. 

Por suerte, este vastísimo parque arqueológico fue mejorado ostensiblemente en el 2003 en el marco de las reformas y el lavado de cara que se le hizo a la ciudad con motivo de los Juegos Olímpicos de 2004. Así, el complejo se rodeó con un caminito de tierra, se pavimentaron las calles de los alrededores, y se alzó una lujosa valla que hace que el Ágora parezca envuelta para regalo. 

Se pueden realizar varios recorridos por este recinto, pero ya que esta visita puede terminar agotándote, debido a la extensa cantidad de restos arqueológicos que hay por ver, te recomendamos los itinerarios que empiezan en la entrada oeste, por Apostolou Pavlou, o por el antiguo camino de las Panateneas, al sureste, ya que, así, no tendrás que volver atrás para completar toda la visita. 

Increíblemente,  y después de muchos siglos de historia, no fue hasta el XIX cuando la Sociedad Arqueológica Helénica promovió las excavaciones y la recuperación de la zona, que todavía en la actualidad prosigue a cargo de la Escuela Americana. 

Los cimientos de los edificios hallados, los fragmentos de esculturas, las inscripciones grabadas en la roca y, por supuesto  los objetos más variados de una vida cotidiana anterior han ayudado a los arqueólogos a situar cada pieza en su parte de la historia del Ágora.  Ésta se remonta mucho antes de que se edificaran las construcciones cuyos restos se despliegan ante el visitante en la actualidad. Y es que el la época Neolítica, en esta zona residencial de la ciudad se encontraba un gran cementerio. No fue hasta el siglo VI a.C. cuando el lugar se convirtió en un espacio público más similar a lo que conocemos como el Ágora. 

Las invasiones, catástrofes y ocupaciones no le sentaron nada bien, sin embargo. Los ataques persas de 480 a.C. borraron el Ágora por completo, que se reedificó en la Edad de Oro ateniense, después de hacer lo mismo con la Acrópolis. De esta época es de la que data la mayoría de los vestigios del pasado que quedan en pie en la actualidad, después de haber superado la invasión de los herulios, en el año 267 de nuestra era, o, todavía peor, el largo paso de los siglos. 

Dos son las edificaciones que merecen especial atención en el complejo del Ágora griega. Uno es el fabulosamente conservado Hefesteón, que predomina en la colina oeste, y que deja con la boca abierta al visitante que espera encontrarse sólo con cuatro piedras mal colocadas. El otro, igualmente impresionante, es la Stoa de Attalos, una reconstrucción del edificio original, según los planos y materiales de la época, que la Escuela Americana realizó con el objetivo de que ayudara al estudio de los edificios de la Antigüedad. Los dos edificios mencionados merecen un apartado a parte en esta audioguía. 

Además, no podemos dejar de recomendarte algunos otros emplazamientos destacados dentro de este nostálgico y casi romántico complejo. Así, por ejemplo, destaca la prisión donde Sócrates estuvo preso los últimos días de su vida, después de ser condenado a beber la cicuta. Se trata de un gran patio  de 40 por 16 metros rodeado de celdas. 

El Tholos, edificado en el siglo V a.C. con una planta circular alzada por seis columnas, era el centro de reunión de los 50 senadores vitalicios. Disponía de unas estancias habilitadas, ya que en ocasiones, en sus interminables sesiones políticas, los senadores debían quedarse a dormir. 

Otro curioso lugar aquí era el Altar de los doce dioses, un pequeño recinto del que apenas queda una esquina en pie, y del que se decía que era sagrado, porque permitía a los perseguidos por la justicia que conseguían adentrarse en él librarse de este acoso. 

El Odeón de Agripa fue un edificio romano que se alzó en el año 20 a.C. Sus 18 filas de butacas daban capacidad a más de mil personas. En el siglo 2 d.C. se alzó un pórtico con grandes esculturas de tritones y gigantes, de las que se han recuperado algunas piezas en considerable buen estado. 

Las nostálgicas piedras que salpican el recinto, con mayor o peor fortuna, recuerdan las bibliotecas, templos, tribunas u oficinas que se aquí se hallaban. La vida social, cultural, política y comercial ha sido sustituida, después de muchos siglos, por el ritmo no menos loco del visitante que, cámara en mano, se apresura a recorrer, grabar, fotografiar y comentar cada rincón de este majestuoso parque arqueológico.

Buy your tickets now! No printing, no waiting!

Ágora Griega

Ágora Griega

Buy now Ve uno de los centros comunitarios más antiguos del mundo en la Antigua Grecia

Find out more about our project I want more!

ALL POINTS OF INTEREST
This website uses cookies to ensure you get the best experience on our website

ACCEPT
+ INFO