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Mezquita Tzistarákis (Dzami Dzisdaraki) y Museo de Cera (Moussio Kyriazopoulos)

Mezquita Tzistarákis (Dzami Dzisdaraki) y Museo de Cera (Moussio Kyriazopoulos) (24)

Vestigio del pasado otomano de la ciudad, esta mezquita fue restaurada hace pocos años, tras haberse visto afectada por un terremoto en 1981. Su historia, sin embargo, también se forjó a base de la destrucción de otros monumentos. Y si no, que se lo cuenten a la columna número diecisiete del templo de Zeus Olímpico. 

Pero antes de resolver las dudas sobre esto, vayamos al inicio de la historia de la mezquita que, en la actualidad, alberga el Museo de Cerámica Kyriazópoulos. Sus orígenes se situan en el año 1759, cuando el turco Tzistaráki fue nombrado gobernador civil de la ciudad de Atenas, un cargo con poder absoluto sobre las fuerzas del orden y la justicia. El gobernador, llamado también voivode, era el encargado de recaudar sus propios impuestos, de resguardar los tesoros del sultán y de mantener su harén. 

Sin embargo, su poder absoluto no le pasó por alto la osadía que cometió, al saltarse la ley otomana que prohibía la destrucción o demolición de edificios antiguos. Y es que Tzistaráki mandó a sus obreros dinamitar una de las columnas del valiosísimo Templo de Zeus Olímpico para construir esta mezquita. De hecho, la voló en mil pedazos, en millones, hasta conseguir partículas, ya que lo que buscaba conseguir era cal para estucar el interior de la mezquita. 

Este incumplimiento de la ley pesó más que su cargo en el poder, y se le acusó de vandalismo, hecho que llevó a Tzistaráki al exilio. 

Conocida también como Mezquita de la Fuente Baja, ya que poseía una en su recinto, o Mezquita de Monastiráki, ya que se encuentra en esta plaza, tras la fundación del Estado Griego, se le destinaron otros usos, como cuartel, prisión o almacén. Pese a que conserva la cúpula, símbolo de su identidad, ha perdido el minarete, que fue destruido.

A parte de su interés arquitectónico, el motivo por el que atrae a los visitantes es que alberga, desde 1974, la colección de cerámica que el profesor Kyriazópoulos donó al Museo de Arte Popular. Este museo se hospedaba en la mezquita desde el año 1918, cuando se conocía con otro nombre, pero con el paso de los años y el crecimiento de su colección, se vio con la necesidad de trasladarse a otra sede. Entonces, la Mezquita Tzistarákis se convirtió es una especie de edificio anexo en el que se exponen todo tipo de piezas de cerámica mayólica contemporánea.

Alrededor del mihrab, se exponen jarras de terracota de Aígina, fuentes de barro de Sifnos, o vasijas de Tesalia y Quíos. Todos ellos son objetos que incluso se utilizan en los hogares griegos todavía. Pero en las vitrinas de esta mezquita-museo también encontrarás piezas decorativas, como los platos ilustrados con motivos de la mitología. 

Por el interés como mezquita, o por ver una de las colecciones cerámicas más interesantes de la ciudad, la visita a Tzistarákis no va a dejarte indiferente. Y ahora que sabes lo caro que costó al Templo de Zeus Olímpico el estucado de esta mezquita, ¡no te olvides de admirarlo!

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