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Kapnikarea

Kapnikarea (23)

Esta pequeña iglesia bizantina, una de las más antiguas de las que quedan en pie, debe mucho al rey Ludwig de Baviera, cuya intervención directa la salvó de ser destruida cuando, en 1834, se abrió la calle donde se ubica, la calle Ermou. 

Por ello, en la actualidad, sorprende su presencia, en una pequeña plazoleta en medio de la calle, rodeada de edificios modernos, tiendas y oficinas que nada tienen que ver con la estética del edificio. De no haber sido por este rey, que pasó a la historia precisamente por no ser muy hábil en el poder, en la actualidad la calle Ermou sería una más de la ciudad, y no guardaría este pequeño tesoro. 

Se desconoce exactamente el origen del nombre de la iglesia. Se cree que el templo se bautizó haciendo alusión a su fundador, un recaudador de los impuestos sobre los bienes inmuebles, que recibían el nombre de “kapnikon”. 

Aunque la estructura que se puede ver actualmente data del siglo XIII, el edificio original se construyó a mediados del siglo XI. Poco después de su fundación, a la planta original se le añadió una capilla consagrada a Santa Bárbara, y a la que todavía hoy muchos fieles acuden a encenderle un cirio. En ese mismo siglo se le añadió otra capilla que, junto con la primera, formaron el nártex occidental y en forma de cruz que ahora forma parte de la planta de la iglesia. 

A parte de su planta en forma de cruz y sus columnitas de capitel tallado, el mayor distintivo de esta pequeña iglesia es la cúpula, precisamente realizada con en piedra y ladrillo. Ésta, de pequeñas dimensiones, tiene una espléndida decoración realizada con frescos y constituye un ejemplo muy característico del estilo bizantino ateniense. 

Si quieres apreciar la rica decoración del interior, con relieves, variaciones de colores y dorados, o el trabajo sobre la piedra, te recomendamos que te acerques aquí en un día muy soleado, ya que es poca la luz llega al interior de la iglesia, y sus reducidas dimensiones hacen que sea un sitio especialmente oscuro y que, como buen ejemplo de arte bizantino, crea una atmósfera con cierto halo de misterio, sobre todo cuando los pequeños rayos de luz consiguen colarse en el interior e inciden sobre los colores de las paredes. 

Desde 1931, la iglesia Kapnikaréa pertenece a la Universidad de Atenas, que ha sido la principal artífice de su restauración y vela por conservarla en un excelente estado. 

Tras las caminatas bajo el duro sol de Atenas, esta diminuta e insólita iglesia te propone un respiro interesante, un estilo totalmente distinto a la arquitectura con la que se asocia a la capital y, sin embargo, tan ateniense como el Partenón.

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