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La Colina de las Musas (Lofos Filopapou)

La Colina de las Musas (Lofos Filopapou) (29)

Dicen que desde lo alto de esta colina puedes mirar a los ojos a la Acrópolis. Y no es broma. Situada al suroeste del peñasco sagrado, este lugar te ofrece una impresionante panorámica sobre la ciudad de Atenas, que se despliega hasta perderse en el horizonte, y es una atalaya ideal para observar, a lo lejos, el perfil del Partenón y los demás monumentos que allí se encuentran. 

Aunque su nombre oficial es Lofos Filopapou, todo el mundo la conoce como se la llamaba antiguamente, la Colina de las Musas. ¿El motivo? Se cree que en este lugar estaba enterrado Musaeus, el mítico vidente y sacerdote, discípulo de Orfeo, y del que se dice que fue el creador de la poesía monacal. 

Sin embargo, y siguiendo con el nombre de la colina, es otra tumba la que se hospeda aquí. Y es que en lo más alto de los 147 metros de cerro se encuentra el imponente monumento funerario de Filopapou, alzado tras su muerte, situada aproximadamente entre los años 114 y 116. Esta figura fue más que apreciada por la ciudad de Atenas, la ciudad donde había sido desterrado, tras caer en desgracia siendo cónsul romano-sirio. Filopapou se convirtió pronto en un generoso benefactor de la capital griega, y eso le llevó a ser enterrado en este privilegiado emplazamiento, algo que no se le había concedido ni siquiera a la figura de Pericles.

Se conserva buena parte del monumento. Construido en mármol pentélico, lo más destacable, además de sus 12 metros de altura, son los frisos con altorrelieves. En ellos se representa la llegada de Filopapou a bordo de una cuadriga para ser nombrado cónsul romano. 

De todos modos, no hay que engañarse, porque el motivo que lleva a la mayoría a pasear hasta lo alto de la Colina de las Musas no es la devoción a la figura de Filopapou. Y es que desde aquí la panorámica de la ciudad te va a dejar sin respiración, y prometemos que no es por la pronunciada subida. Toda la ciudad, la Acrópolis y hasta el puerto del Pireo se alcanzan con una sola mirada desde la cima. 

Desde arriba, te será más fácil comprender el importante papel defensivo de esta colina en la historia de Atenas, y comprenderás la razón de ser de los restos que has ido viendo en tu paseo de subida hasta la cima. 

Primero, la muralla Diateichisma, datada en el año 337 a.C.; en segundo lugar, el fuerte que construyó Demtetrios Poliorketes en el 294 a.C., con el objetivo de controlar la carretera que llevaba hasta el Pireo. Desde esta fortaleza, el veneciano Francesco Morosini bombardeó fatídicamente la Acrópolis en 1687, causando gravísimos desperfectos en los templos que allí se erigían, en especial en el Partenón. 

Subiendo la colina, puedes acercarte también a la llamada “Prisión de Sócrates”, aunque no esperes nada espectacular. Se trata de un conjunto de cuevas y casas primitivas donde se dice que estuvo detenido Sócrates, acusado de corromper con sus enseñanzas a los jóvenes de Atenas. Pese a que este lugar sigue manteniendo el nombre, en realidad no existe evidencia histórica de que aquí hubiese estado preso el filósofo sino que, por el contrario, se sabe que fue condenado a muerte, bebiendo la cicuta, en la prisión estatal del Ágora griega.

Como ves, no son pocos los motivos para acercarse hasta esta colina. El paseo por Filopapou, además, te depara sorpresas como los senderos construidos por Dimitris Pikionis hacia 1975, realizados con trozos de cerámica y mármol, y en los cuales crecen flores silvestres en primavera. Además, si coincides con la Pascua Ortodoxa, tendrás la oportunidad de ver volar los cientos de cometas de colores que traen las familias que se acercan hasta aquí, como dicta la tradición ateniense. Si a esto le sumas la sorprendente belleza del camino y las vistas en la cima, la Colina de las Musas te va a dejar sin habla. 

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