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Museo de Instrumentos Populares Griegos (Moussio Laikon Organon)

Museo de Instrumentos Populares Griegos (Moussio Laikon Organon) (21)

¿Cuántos instrumentos musicales distintos serías capaz de enumerar? ¿Diez? ¿Treinta? ¿Cincuenta? Pues olvídate de todo lo que crees que sabes, porque este museo te va a dejar perplejo. 

Inaugurado en 1991 como centro de estudio y museo, este lugar reúne los más de 1200 instrumentos que el famoso músico cretense Ohoebus Anogianákis donó al Estado griego a finales de los años 70. En el museo, no contentos con tal cantidad de instrumentos, han ido ampliando su colección a lo largo de los años, y actualmente, sus tres plantas de exposición están abarrotadas. 

Una de las virtudes del Museo de Instrumentos Populares Griegos es su carácter didáctico e interactivo, en cierto modo. No esperes que te dejen tocar los instrumentos, ya que si todos los visitantes se pusieran ellos terminarían con los nervios de los trabajadores del museo pero, sobre todo, el deterioro de los instrumentos sería fulminante. No se trata de eso, sino de que, acompañándolos en las vitrinas, podrás escuchar, con unos auriculares, el tipo de sonido que ofrecen o la música que con ellos se toca.

Visitar las galerías de este espacio es hacer un recorrido por la historia de la música popular griega, de sus estilos y su evolución, pero también por su geografía, ya que hay instrumentos que son propios de sólo algunas regiones, y otros que se han dejado de usar con el tiempo. 

Como avance del recorrido del museo, podemos decirte que en el sótano encontrarás la sección de viento, en la que podrás escuchar el particular sonido de una gaita griega realizada con piel de cabra, la tsampoúna. 

En la planta baja, campanas de iglesia y campanillas, los cencerros, silbatos de agua y badajos de madera reciben el honorable trato de instrumento musical. Escuchando las grabaciones, te sorprenderás de las melodías que, con un poco de habilidad y talento, pueden llegar a tocarse con ellos. 

En la planta superior, aunque descansan instrumentos de todas las familias, la cuerda es la protagonista. Aquí podrás escuchar la música que se realiza con la lyra de Creta y ver varios ejemplares de ella y, por supuesto, las famosas baglamadas y los bouzoukis, similares a las guitarras y utilizados para tocar la música tradicional conocida como Rempétika.

La entrada en el museo es libre y, aunque no entiendas mucho de música, la experiencia es bastante curiosa. Quizás entres sin saber qué son un idiófono, un membráfono o un cordófono, y aquí descubrirás que no sólo existen, sino que suenan de cierto modo y sirven para tocar cierto tipo de música. Además, el espectacular colorido y los estrambóticos materiales, en algunas ocasiones, van a llamar tu atención. 

En la tienda del museo, si tanta música popular griega te ha robado el corazón, podrás hacerte con partituras, discos y libros, además de algunos pequeños instrumentos como flautines y silbatos para imitar el sonido de los pájaros. Si piensas comprar uno de ellos, solamente ten en cuenta esta recomendación: ve con cuidado, porque si abusas de los silbatos, tus compañeros de viaje pueden terminar enterrándolo en las ruinas de la Acrópolis.

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