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El Pireo (Pireas)

El Pireo (Pireas) (50)

Unido con Atenas por una milenaria muralla, El Pireo es la salida de la ciudad al mar Mediterráneo, pero no se queda solamente en eso. Su vaivén de viajeros y de mercancías, sus mercadillos ambulantes, sus tesoros arquitectónicos y sus variados pequeños puertos hacen de esta zona, que hoy pertenece a la capital, un microcosmos casi de ensueño. 

A lo largo de toda la historia, El Pireo ha sido el puerto principal de la ciudad y el corazón de su actividad económica. Por este motivo, Temístocles decidió construir una monumental fortificación en la ruta entre esta zona y la capital en el año 480 a.C. con un objetivo prioritariamente defensivo. Durante la Guerra del Peloponeso fue destruida, pero se reconstruyó para ser, de nuevo, derrocada por Sula en el 86 a.C. En la actualidad, a lo largo de los caminos que surcan el paisaje se pueden observar restos de esta muralla. Sin embargo, esta no emana melancolía por tiempos mejores, porque en la actualidad, El Pireo sigue siendo uno de los puertos mayores y más importantes. 

Durante la Edad Media, El Pireo fue conocido como Puerto Leone, debido a la colosal estatua del felino que se encontraba protegiendo la entrada del puerto. Por aquel entonces, pese a que sus puertos seguían en marcha, esta zona no era más que un pequeño pueblo de pescadores, muy lejos de su categoría actual de tercera ciudad más grande de Grecia. 

Cuando, en 1834, Atenas se convirtió en la capital de la Grecia moderna, consagró El Pireo como su prolongación marítima, y le dio de nuevo una agitada vida estableciendo una potente industria, por un lado, y regalando a sus calles bellas construcciones neoclásicas, plazas, avenidas arboladas y museos. 

Desde Atenas, puedes llegar hasta El Pireo con el metro. Una vez aquí, te recomendamos que inviertas el día perdiéndote en sus callejones, descubriendo las pequeñas joyas arquitectónicas que esconden tras algunas esquinas. Es el caso del Agios Nikolaos, una impresionante iglesia neoclásica muy venerada por los marineros, y que luce una bella cúpula azul mediterráneo. 

No sólo podrás admirar el estilo neoclásico en la fachada de esta iglesia, sino que es uno de los orgullos de la ciudad. El neoclasicismo está presente en muchos de los edificios que la pueblan. Es el caso del Ayuntamiento o el Dimotiko Teatro o Teatro Municipal que, inspirado en la Ópera Cómica de París, hace ostentación de sus deslumbrantes columnas corintias. En los alrededores, podrás sentarte en un tranquilo café a leer un buen libro mientras escuchas el tintineo del agua en las fuentes que salpican las calles y plazoletas, o podrás disfrutar de un buen aperitivo. 

Si decides acercarte hasta aquí un domingo por la mañana, podrás darte una vuelta por su mercadillo, donde puedes encontrar una larga lista de objetos curiosos y a muy buen precio. Y para mercados, el que queda al sur de la estación del ferrocarril, que durante la semana ofrece fruta, verdura y pescado, y donde los productos frescos del mar tienen un aspecto realmente apetecible. 

Por último, otra de las joyas de la corona: sus muelles. La tranquila brisa marina se alterna con el ir y venir de buques mercantes y pesqueros, que descargan aquí sus mercancías para los mercados de Atenas. Además, inmensas embarcaciones de cruceros hacen aquí parada para desembarcar a grandes grupos de turistas que vienen de otros lugares del Mediterráneo dispuestos a pisar con fuerza las ruinas clásicas y volver, al atardecer, a dormir a su camarote y proseguir con el camino. Hay restaurantes de todo tipo, desde los más turísticos, con productos de calidad media y precios hinchadísimos, hasta los más populares, perdidos un poco más adentro, que ofrecen fantásticas brochetas de pulpo por precios más asequibles.

El puerto de Marina Zea, que en la Antigüedad albergó a las naves de guerra, tiene atracados en sus amarres yates de lujo en los que podrás ver a sus ocupantes tomar una copita de vino en sus cubiertas. Sin embargo, si te van más las estampas pintorescas de barcas de colores, y pescadores desenredando redes sobre la arena, te apasionará el encantador puerto de Mikromilano. 

El Pireo está muy cerquita de Atenas, y te ofrece un variado menú de escenarios para degustar, si quieres, en un solo día. He aquí el plan que te proponemos: visita al mercadillo temprano, donde seguro encontrarás algún estrambótico tesoro; pescado a la plancha en los callejones tras el puerto; un café a media tarde en tu ruta alrededor de las joyas neoclásicas; poblado de pescadores y fotografía del atardecer, cena, paseo y copa en el puerto deportivo, observando el lujo de los yates iluminados. ¿Te seduce la idea?

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