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Pnyx (Pnika)

Pnyx (Pnika) (31)

Aunque no es de los destinos más visitados de la ciudad y, a simple vista, te puede parecer un lugar sin un interés especial, el Pnyx tiene un valor simbólico realmente importante. Y es que aquí, ante tus ojos, se encuentra el origen de la democracia griega. Ahora, con esta información, vuelve a mirar al frente y trasládate más de 25 siglos atrás. 

Pues sí, aquí figuras como Temístocles, Demóstenes o Pericles se forjaron como líderes y no sólo marcaron, sino que crearon la historia. El significado de Pnyx es “el lugar donde uno está apretujado”, y es que esta colina con forma de hemiciclo reunía a la Ecclesia, la asamblea de los ciudadanos de Atenas.

Tras las reformas llevadas a término por Clístenes a finales del siglo 6 a.C., la asamblea empezó a reunirse en la explanada semicircular aproximadamente cada nueve días. En estas reuniones se discutían distintas cuestiones que el Consejo o Boulé sacaba a relucir. Todos los ciudadanos podían opinar, y existía una tribuna desde la que se dirigían al público. Finalmente, las decisiones se tomaban mediante voto, para el que era necesario un quórum, como mínimo, de 6000 personas. Si te extraña que en la actualidad en algunas sesiones del Parlamento cuentan con poca afluencia de diputados, o si te indigna, incluso, la abstención en las elecciones de hoy en día, no te preocupes, porque ha sido cosa de siempre. Y es que en ocasiones, según se cuenta, los atenienses demócratas tenían que peinar el Pnyx en busca de asistentes a las asambleas para cumplir el mínimo quórum. Entre los siglos 5 y 4 a.C., el Pnyx cambió de orientación y fue ampliado. Hoy, pueden verse algunas de las rocas sobrias, lisas y blancas, recuerdo de la época.  

Entre los vestigios que quedan en pie actualmente se halla el altar de Zeus Agoraios, el protector de la asamblea. Además, se conservan fragmentos del propileo de acceso y de dos estoas, una de casi 150 metros y la segunda de más de 60. La muralla Diateichisma, del siglo 4 a.C. también conserva bien alguna de sus partes, así como el Reloj de Metón, el primer reloj solar de Atenas, que data del siglo 5 a.C.

Aunque la mayoría de los turistas peregrinan en masa a la colina de la Acrópolis, no debes perder la oportunidad, si es que tu apretada agenda de viajero te lo permite, de visitar esta colina. No solamente se trata de un destacable pulmón verde de la ciudad, de un lugar tranquilo o de un mirador espléndido sobre los monumentos y los espectáculos de luz y sonido de la Acrópolis. En la colina del Pnyx, la memoria de las piedras es de una importancia conmovedora, ya que recuerda una de las grandes aportaciones de Grecia como civilización, la democracia.

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