ALREADY KNOW YOUR NEXT DESTINATION?
DOWNLOAD YOUR FREE AUDIOGUIDE

Templo de Atenea Niké

Templo de Atenea Niké (9)

Construido entre el 426 y el 421 a.C., este pequeño templo formó también parte del colosal proyecto de edificación de la Acrópolis de Pericles. 

Los relieves de los frisos y los elementos decorativos dan algunas pistas sobre el motivo de la edificación de este templo. En ellos se pueden ver escenas de batallas que enfrentaron a persas y atenienses, como la de Plataiaí, del 479 a.C. Y es que tras la victoria de los griegos sobre los persas, en la conocida batalla de Salamina, se decidió erigir este templo a la diosa Atenea Victoriosa. Pericles mantuvo el proyecto parado hasta medio siglo después, cuando los atenienses se encontraban, sin embargo, en una nueva crisis bélica, en plena Guerra del Peloponeso. Por ello, algunos de los frisos, muestran a los dioses Zeus, Poseidón y Atenea ayudando a los atenienses, en un gesto claro para elevar la moral de la ciudad. 

El templo fue un proyecto del arquitecto Calícrates, que también participó en la construcción del Partenón. No se construyó de cero, sino que se hizo sobre las ruinas de construcciones de la época micénica y arcaica, también dedicadas a la diosa Atenea. Así, en primer lugar, hacia mediados del siglo VI a.C. existía en el lugar un templo de madera que fue destruido por un ataque persa en el 480 a.C.. Con posterioridad, en la época del gobernador Kimon, se erigió un pequeño templo de roca calcárea.

Al levantarse el templo clásico cuyas ruinas se visitan hoy en día, se respetaron las antiguas estructuras y los altares.

La construcción se realizó en mármol pentélico (procedente del monte ateniense con su mismo nombre), y no llega a los nueve por seis metros. El templo se levantó en lo alto de un bastión de casi diez metros, que se construyó expresamente cubriendo el anterior bastión micénico. Se trata de una pequeña estructura anfipróstila. Se denomina de este modo a las estructuras que cuentan con dos pórticos de columnas (en la entrada y en la parte posterior) que preceden a la nave principal, y que no están alineados con el final de los muros de la misma nave, sino que se encuentran adelantados. Las cuatro columnas de mármol de los pórticos son de orden jónico, con capiteles con volutas.

La nave principal o cella, apenas es de unos cuatro por cuatro metros, otorgando al templo una dimensión totalmente humana. Sus pequeñas dimensiones revelan, además, que no se trataba de un lugar de culto que debía albergar a grandes grupos, sino que las celebraciones se hacían al aire libre. 

En el interior del templo se alzó una estatua de la diosa Atenea personificada como Niké, o Victoriosa. Obviamente, se trataba de Atenea por ser la patrona y protectora de la ciudad, y se representó como victoriosa aludiendo al triunfo ateniense sobre los persas. Sin embargo, un detalle que te encantará saber es que, si bien la representación de la Atenea victoriosa consistía en una diosa alada, ya que se trata de un símbolo de las victorias navales, en este caso se representó sin alas. Es más, Pausanias, en sus escritos, se refería al templo como Apteros Niké, o Victoriosa sin alas. ¿El motivo? Al representarla de este modo, Atenea nunca podría abandonar su ciudad. 

Arquitectónicamente hablando, hay que destacar también el parapeto del bastión sobre el que se alza el edificio, una joya escultórica de relieves, la mayoría de los cuales se encuentran en el Museo Británico de Londres y en el Museo de la Acrópolis. Los frisos del bastión, de un metro de alto, mostraba escenas de victorias aladas ofreciendo sacrificios, y figuras divinas realizando acciones cotidianas, una seña de identidad alejada de la idealización propia del clasicismo primigenio. 

Este lugar alimenta también otra historia mitológica. Y es que se cree que el rey Egeo se arrojó al mar desde lo alto de este templo, al creer que su hijo Teseo había sido víctima del Minotauro de Creta. 

Y es que la posición elevada de la Acrópolis y la situación del templo en el recinto sirvió también de punto de observación. Y esta posición estratégica fue la que detectaron los otomanos, que en el 1686, decidieron aprovechar el emplazamiento como posición artillera y tomaron una decisión catastrófica para el templo de Atenea Niké, ya que lo desmantelaron por completo. Los turcos usaron los materiales para erigir un muro y una torre de defensa delante de Los Propileos. Afortunadamente, gran parte de las piezas del templo se arrinconaron, y ello permitió su reconstrucción entre los años 1834 y 1838. 

Gracias a la restauración con los materiales originales, hoy podrás observar un edificio considerablemente fiel al original, una pequeña pero auténtica joya.

ALL POINTS OF INTEREST
This website uses cookies to ensure you get the best experience on our website

ACCEPT
+ INFO