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Teatro de Dionisos

Teatro de Dionisos (14)

El primer teatro de la historia de la humanidad. Éste es el honorable título que posee el Teatro de Dionisos de Atenas. Y los restos que observas en esta ladera sur de la Acrópolis, guardan la memoria de las obras de Sófocles, Eurípides o Aristófanes. 

Te gustará pasear entre los restos arqueológicos conociendo, además, la historia de la gestación del teatro como espectáculo, hecho que llevó a construir los recintos para su representación. Como en la mayoría de ocasiones, fue el culto a un dios el pretexto ideal para el nacimiento del teatro. Y es que la fe mueve montañas o, al menos, hace construir teatros en ellas. 

Se sabe que el teatro griego surge de los juegos rituales que se celebraban en el Festival de Dionisos, en honor al dios del vino y del desenfreno. Sus primeras manifestaciones se celebraban al aire libre, y conocemos sus características por las representaciones en las vasijas atenienses que, a lo largo de los siglos, se han ido recuperando. El Ditirambo, un verso musicado acompañado de danzas o mímica, es el punto de partida del teatro griego.  Estas representaciones se fueron haciendo más complejas, adoptaron disfraces, actores individuales que no sólo bailaban, sino que recitaban, y, finalmente, roles dramáticos y tramas más complejas. Durante el Festival de Dionisos, celebrado anualmente, los autores competían en los conocidos concursos de teatro. 

En Atenas, en el siglo 6 a.C. se excavó el conocido como Teatro de Dionisos en la ladera sur de la Acrópolis. Si bien en lo alto del peñón se concentraba toda la actividad religiosa y espiritual en la Antigua Grecia, los alrededores se dedicaban a asuntos intelectuales y artísticos como la política o el teatro.

Fue el tirano Pisístrato quien, en el siglo 6 a.C., trajo el culto al Dionisos a Atenas, y levantó en este lugar un pequeño templo, con una estatua de la divinidad realizada en madera y, al norte, una especie de escenario circular para que se realizaran las danzas en su honor durante el Festival de Dionisos. 

Sin embargo, en el 420 a.C., aproximadamente, se separó el teatro del templo, que se desplazó hacia el sur.

Fue entre los años 342 y 326 a.C. cuando Licurgo, realizó una reestructuración espectacular del templo, colocando más de 60 filas de gradas, todas de piedra. 

Arquitectónicamente hablando, la construcción del Teatro de Dionisos se realizó aprovechando la forma natural de la ladera de la Acrópolis, de modo que las gradas convergían hacia la zona circular de la orquesta.  Detrás, el escenario, precedido por un pórtico con columnas. 

Los restos arqueológicos que puedes visitar en la actualidad pertenecen al teatro de Licurgo y a las reformas introducidas por los romanos en los siglos I y II d.C. Por entonces, el teatro ofrecía un aforo para 17000 personas, la orchestra estaba cubierta de mármol y, a su alrededor, se abrió un pequeño foso, protegido con una balaustrada de mármol y una reja metálica. Y es que durante la dominación romana, se dejaron de lado las intelectuales representaciones dramáticas para dar lugar a las luchas de gladiadores. 

De la época de Nerón son también los relieves que se pueden apreciar detrás de la escena, en las que se representaban episodios de la vida de Dionisos. 

En las proximidades del teatro, los restos de un monumento relacionado: dos columnas corintias de la construcción donde se celebraba la victoria del equipo ganador de los festivales. 

La tragedia y la comedia áticas, con nombres como Sófocles, Esquilo, Aristófanes o Eurípides no sólo sentaron las bases del teatro, sino que crearon textos y argumentos que han superado el paso de lo siglos, siendo, todavía, de las obras maestras de la historia. Si te has emocionado, has reflexionado, reído o sorprendido con sus texto, te parecerá fascinante ver el lugar donde hace siglos se representaron por primera vez.

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