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Hefesteón

Hefesteón (33)

La conservación de este templo es absolutamente admirable. No sólo es el edificio mejor conservado del Ágora griega, sino que es el único templo de toda Grecia que conserva el tejado. Por este motivo, es un auténtico placer para el visitante encontrarse, por fin, después de recorrer una Grecia con encanto pero en ruinas, un edificio en pie. 

Se cree que fue construido entre los años 449 y 440 a.C., aunque en el 415 a.C. todavía se le añadieron algunos retoques. El autor de la obra es desconocido, aunque algunos la atribuyen al arquitecto Ictino, quien también se encargó de la construcción del Partenón. El Hefesteón fue el punto de partida del ambicioso proyecto de Pericles, que quiso recuperar todo el esplendor de Grecia después de su victoria contra los persas. 

Dominando la parte occidental del ágora, sobre la colina de Kolonos, el Hefesteón se consagró a los dioses Hefesto, como habrás podido deducir, y Atenea, cuyas esculturas en bronce se encontraban en el interior de la nave. Esto era comprensible, ya que el templo se encontraba en un barrio de forjadores y herreros, y en el que también había puestos de venta de cerámica. Los patrones de estas dos profesiones eran, respectivamente, los dioses Hefesto y Atenea. 

El templo, además, recibió también el nombre de Teseón, con el que todavía hoy se lo conoce. Esto es porque, en la época, se creía que los restos del héroe mítico Teseo se encontraban enterrados en el templo. Lo cierto es, sin embargo, que nadie conoce el paradero de su sepulcro, aunque el nombre se le ha quedado al templo. 

Atendiendo a su descripción, cosa que, en este caso, podrás hacer tú mismo, podemos avanzarte que el Hefesteón está construido en mármol pentélico, como la mayoría de los edificios de la época. Se trata de un templo dórico rodeado de columnas, y que cuenta con pronaos y epistodomos, pórticos con columnas que se situaban en la parte delantera y trasera de la cella, respectivamente. Estos pórticos estaban decorados con frisos jónicos, con escenas de las luchas de Teseo y de la centauromaquia aunque, debido a su grave deterioro, existen dificultades para identificar algunos motivos. 

De las 68 metopas del templo, solamente 18 fueron esculpidas y se cree que las 50 restantes fueron pintadas, aunque no quedan rastros de ello.

Te quedarás parado cuando escuches que se ha podido descubrir que en una serie de agujeros, dispuestos alrededor del templo, hubo árboles plantados en el siglo 3 a.C. Esto ha hecho deducir a los expertos que el paisaje estaba totalmente planificado, y que, probablemente, unos jardines o, por lo menos, una serie organizada de vegetación, se extendía en el exterior del edificio. 

En el siglo 7 d.C., este templo fue convertido en una iglesia cristiana consagrada a San Jorge y, más de diez siglos después, fue también un cementerio. En el siglo XIX fue el templo en el que se coronó al rey Otón que, posteriormente, lo convirtió en un museo.

En la actualidad, El Hefesteón o Teseón, es, sin duda, uno de los atractivos principales del complejo arqueológico del ágora antigua. Su extraordinaria conservación quizás hace volar menos tu imaginación, ya que no tienes necesidad de recurrir a ella para recrear cómo fue el edificio. Y seguro que te resultará impresionante.

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