ALREADY KNOW YOUR NEXT DESTINATION?
DOWNLOAD YOUR FREE AUDIOGUIDE

Palais de Charles de Lorraine

Palais de Charles de Lorraine (29)

Este palacio fue proyectado por el arquitecto Jean Faulte sobre el antiguo Palacio de Nassau que se alzaba en este mismo lugar y que era propiedad de Carlos de Lorena, quien fuera gobernador de los Países Bajos Austríacos de 1744 a 1780. Se dice, además, que fue un importante mecenas de las artes y que incluso un joven Mozart llegó a tocar en este palacio. 

Sin embargo, en la actualidad poco queda de aquella magnífica construcción de estilo Luis XVI, tras sufrir a lo largo de su historia varios saqueos y abandonos. Así que de su multitud de salones, bibliotecas, cancillerías y estancias privadas, sólo queda el ala que da a la plaza del museo. 

Si observas su fachada, decorada por Laurent Delvaux, seguramente lo que más te llamará la atención serán la sucesión de guirnaldas, cornisas y estatuas. Concretamente, en los balcones que rodean la entrada encontrarás cuatro esculturas alegóricas de la Guerra, la Paz, la Prudencia y la Religión. Por encima de ellas, cuatro niños simbolizan la Justicia, la Templanza, la Fuerza y, de nuevo, la Prudencia. Además, fíjate en la figura del león de la Fama que corona el edificio, que representa a Bélgica.

Observa también la gran puerta de entrada, construida de tal manera que permitía a los carruajes penetrar hasta la rotonda interior, para así resguardar a los invitados de las inclemencias del tiempo. 

Una vez dentro, verás que a los pies de la escalinata se halla una hermosa escultura de mármol blanco que representa a Hércules y que también fue diseñada por Delvaux. Por otro lado, en la parte alta de dicha escalinata encontrarás unos interesantes bajorrelieves que simbolizan la tierra, el fuego, el aire y el agua y que, al parecer, reflejan el gran interés que sentía Carlos de Lorena por la alquimia.

Pero seguramente lo más interesante de este lugar sea el salón circular, con un impactante pavimentado ajedrezado en blanco y negro, en cuyo centro hay una estrella de 28 puntas, cada una de ellas construida con una clase distinta de mármol belga. 

Tras esta sala llegarás a las cinco dependencias de verano, pintadas de distintos colores. Fíjate especialmente en la primera estancia, ya que en el cuarto panel de sus paredes podrás adivinar la existencia de una ventana secreta que da a la entrada del palacio. Esto, al parecer, servía para que el duque pudiera conocer con anterioridad la identidad de los visitantes.

This website uses cookies to ensure you get the best experience on our website

ACCEPT
+ INFO