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San Marco

San Marco (32)

Este convento está ubicado en la Piazza San Marco, un lugar muy animado y con mucho ambiente, ya que se trata de uno de los sitios de reunión de los universitarios de la ciudad. 

Inicialmente, el convento era propiedad de los monjes valombrosanos y silvestrinos, hasta que, en 1436, pasó a manos de los dominicos. Al año siguiente, Cosme de Medici pidió a Michelozzo que lo reconstruyera, ya que por aquel entonces se encontraba en un estado bastante lamentable. 

Merece la pena que te adentres en este hermoso convento, cuya tranquilidad contrasta especialmente con el bullicio exterior de la plaza. 

Además, has de saber que el motivo por el que este lugar es famoso es porque en su interior se hallan toda una serie de magníficos frescos realizados por uno de los pintores más importantes del Quattrocento: Guido di Pietro, más conocido como Fra Angelico, quien, además de artista, era uno de los priores de la orden y residió en este lugar durante muchos años.

De entre todas las salas, una de las más fascinantes es el Ospizio dei Pelegrini, lugar donde antiguamente se proporcionaba comida y asilo a los peregrinos. Aquí encontrarás el retablo del “Juicio Final”, uno de los más interesantes y coloristas que pintó el artista, en el que los justos están agrupados junto a la Ciudad Celestial mientras los condenados son destripados en el infierno. La otra obra importante de esta estancia es la “Madonna dei Linaiuoli”, encargada en el año 1443 por el gremio de tejedores de lino. 

Adéntrate después en la Sala Capitolare, donde está expuesta la espléndida “La Crucifixión”, una impresionante escena de la muerte de Cristo en la que la piel pálida de éste contrasta con el color rojo del cielo. Se dice que Vasari aseguró que Fra Angelico lloraba cada vez que trabajaba en esta obra.

Por su parte, en la primera planta hallarás el dormitorio, uno de los puntos imprescindibles de este pequeño museo, ya que aquí podrás disfrutar de la magnífica “La Anunciación”, considerada una de las pinturas más hermosas del Renacimiento. En ella podrás apreciar el fantástico dominio de la perspectiva que tenía el artista.

El resto del primer piso está ocupado por 44 celdas, todas y cada una de ellas decoradas con frescos de escenas religiosas por parte de Fra Angelico y sus discípulos, con el propósito de ayudar en la meditación. En una de ellas se conserva, además, el cilicio de Savonarola, uno de los célebres priores que tuvo el convento. 

Por último, en esta planta también hallarás la Biblioteca, diseñada en el año 1441 por Michelozzo tras un encargo de Cosme el Viejo, y que se convirtió desde ese momento en la primera biblioteca pública de Europa. 

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