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Saint-Pierre-de-Montmartre

Saint-Pierre-de-Montmartre (66)

Muy cerca del Sacré-Coeur está la Iglesia Saint-Pierre-de-Montmartre, una de las más antiguas de todo París, escondida sutilmente tras una fachada del siglo 18.

Esta abadía benedictina se comenzó a construir en el 1133 por Luis VI y su esposa Adelaida de Saboya, quien fue la primera abadesa del lugar y cuyos restos descansan aquí. Las obras duraron hasta 1147, cuando fue consagrada por el papa Eugenio III.

El edificio se levantó sobre los restos de un posible templo romano dedicado a Mercurio y formaba parte de la Abadía de Dames o de las Mujeres, cuyas abadesas procedían de familias con una buena posición social y económica, que afianzaron la prosperidad de la propia abadía durante varios siglos.

Ignacio de Loyola fundó aquí en 1534 la Compañía de Jesús. A este santuario acudían fieles de toda Europa. La decadencia del convento empezó en el siglo XV, ya que la Guerra de los Cien Años dificultaba el viaje a los peregrinos.

En 1661, durante unas obras, apareció una cripta que indicaba el lugar exacto del martirio de Sain Denis. A partir de aquí se reanudaron las peregrinaciones y el lugar volvió a ser fuente de ingresos.

Al llegar la revolución francesa en 1789, la última abadesa fue guillotinada y el tesoro desapareció junto al resto de edificios, excepto la iglesia. A partir de entonces este lugar ha servido de taller de confección y de central de telégrafo, hasta que en el siglo 19 se reemprendió su reparación. En 1834 el Ayuntamiento hizo reconstruir la parte sur y más tarde, entre 1899 y 1905, el arquitecto Louis Sauvegeot se ocupó de su restauración.

Lo que ves hoy es un conjunto de diferentes épocas con muy diferentes estilos, que dotan a la iglesia de un carácter único.

Sus puertas de bronce son muy nuevas, de 1975, obra del escultor italiano Tommaso Gismondi, donadas a esta iglesia en 1980. Según cuentan, formaba parte de la preparación de la visita de Juan Pablo II a París en ese mismo año, aunque el Papa no se acercó hasta aquí. Si te fijas bien, en la puerta central puedes ver escenas de la vida de Saint-Pierre, en la izquierda de Saint-Denis y en la derecha de la Virgen María.

Una vez dentro, podrás contemplar 4 columnas de mármol que dicen podían pertenecer al antiguo templo romano. El coro abovedado es del siglo 12.

Te recomendamos que observes con atención sus vidrieras, bastante recientes también pues las originales quedaron destrozadas por una bomba en la Segunda Guerra Mundial. Son obra de 1953 de Max Ingrand, gran decorador francés de iglesias del siglo 20. Verás una serie figurativa muy curiosa y otra segunda serie donde las formas se cruzan y entrecruzan y dejan volar un poco más la imaginación con formas y colores que juegan con la luz.

El último detalle sobre el que has de poner especial atención es la puerta que dirige al cementerio, obra del mismo escultor italiano Tomasso Gismondi y representa la resurrección de Jesús. El cementerio que hay detrás de esta puerta es diminuto y curiosamente muy acogedor, aunque sólo podrás acceder en fechas señaladas, como por ejemplo el 1 de noviembre, día de Todos los Santos. Si tu visita a París coincide en estas fechas, te recomendamos que entres. Sin duda, merece la pena.

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