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Duomo

Duomo (4)

Sin duda, el corazón de la Piazza dei Miracoli, es el Duomo, la catedral medieval dedicada a Santa Maria Assunta. 

Fue levantado originariamente en el año 1063 por el arquitecto Buscheto en estilo románico pisano, aunque se pueden observar ciertas reminiscencias de otras culturas. Por ejemplo, la planta basilical de 5 naves de la arquitectura romana, los mosaicos del interior de influencia bizantina o los arcos apuntados típicamente islámicos. Y es que tanta fastuosidad y tanta exquisitez en los detalles probablemente se deba a que en más o menos estos mismos años se comenzó la reconstrucción de la Basílica de San Marcos en Venecia, república marinera rival por excelencia. Es decir, fue una especie de carrera para ver quien podía más.

Antes de entrar en la catedral, en la puerta central puedes observar la inscripción “Rainaldus prudens operator” que nos explica cómo el maestro Rainaldo decoró la fachada en mármol, piedra y otros materiales de gran calidad como arenisca de colores y cristales que forman imágenes de fauna y flora. Las gigantescas puertas de bronce, en cambio, fueron realizadas en los talleres de Giambologna en 1602. Pero a menudo, los turistas entran a la catedral por la puerta más cercana a la torre, llamada Porta di San Ranieri, obra de Bonanno Pisano a finales del siglo XII. Como curiosidad, has de saber que esta puerta no siempre estuvo aquí. En un principio estaban en el lado opuesto al baptisterio.

Una vez hayas cruzado alguna de sus puertas, el interior te sorprenderá. Sus techos dorados, sus paredes en mármol blanco y negro y sus detalles te dejarán boquiabierto. Lamentablemente, en 1595 un gran incendio arrasó el lugar y casi todo está reconstruido ya que pocas obras medievales sobrevivieron. De entre las que se salvaron, destacamos el mosaico del ábside: Cristo en majestad y a sus lados, además, la Virgen y San Juan Evangelista.

Aquí cerca, entre la nave y el ábside puedes ver unas extraordinarias columnas graníticas de estilo corintio, que son un botín de guerra y provienen de la mezquita de Palermo.

Detrás del altar mayor verás un sinfín de pinturas impresionantes, en total, 27 representaciones de Episodios del Antiguo Testamento e Historias Cristológicas. Son obra de los mejores pintores de la Toscana de los siglos XVI y XVII: El Sodoma, Andrea del Sartro y Domenico Beccafumi.

También escapó del fuego el hermoso púlpito, obra maestra de Giovanni Pisano y de toda la escultura gótica italiana. Las obras de restauración duraron tanto que fue recolocado en 1926, más de 300 años después de la catástrofe.

Pisano creó esta obra a principios del siglo XIV, y merece la pena que dediques un tiempo a observar sus detalles de su complejidad escultórica: en sus placas están esculpidas las etapas de la Vida de Cristo, por primera vez se curvaron ligeramente los paneles, las tallas de las artes y las virtudes son excepcionales y un largo etcétera. 

Si te diriges a la zona que se encuentra bajo la cúpula también podrás ver algunos fragmentos del antiguo suelo de mármol del siglo XI y, en el centro de la nave principal, hallarás la llamada Lámpara de Galileo. Y es que se dice que a raíz de observar el vaivén oscilante de la lámpara que pendía del techo, pudo desarrollar su teoría de los movimientos pendulares.

Dedica tiempo a esta visita y, antes de irte, dirígete a la puerta de bronce que antes te hemos mencionado. ¿Por qué? Si quieres que se te cumpla algún deseo, la tradición dice que debes tocar alguna de las figuras que hay en ellas: concretamente un perro, una rana y un par de lagartijas. Piensa bien lo que pides; dicen que se cumple.

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