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Convento de Santa Inés de Bohemia (Kláster Sv. Anezky)

Convento de Santa Inés de Bohemia (Kláster Sv. Anezky) (16)

Aunque hoy es un tranquilo centro cultural y musical, el convento de Santa Inés de Bohemia tampoco escapó a la agitada historia religiosa de Praga. Fue fundado en 1234 por Inés de Bohemia, hermana del rey Wenceslao I, para las monjas clarisas. Inés sería convertida en santa en 1989. El convento fue una de las primeras obras góticas de Praga y era un complejo monumental que llegó a albergar siete iglesias y dos conventos, uno para las monjas clarisas y otro para las franciscanas. Las obras se prolongaron hasta 1280.

Con las revueltas husitas, sus ocupantes huyeron del convento, que fue abandonado hasta la llegada de las monjas dominicas. Éstas se trasladaron desde San Clemente, un espacio perteneciente a los jesuitas. En 1627 regresan las clarisas.

A finales del siglo XVIII, bajo el reinado de José II, el convento se convierte en un asilo para pobres. Pero el estado general del recinto estaba muy deteriorado y finalmente tuvo que ser restaurado. Las obras empezaron a finales del siglo XIX, pero quedaron paradas y no se reemprendieron hasta los años 40.

En nuestros días el convento tiene como función principal albergar la colección de arte medieval de Bohemia y Europa central del Museo Nacional. Desde el año 2000 pueden verse aquí algunas de las obras maestras de la pintura y la escultura de la Edad Media, exhibidas de forma cronológica.

Destacan algunas obras como el panel de la Anunciación a la Virgen, pintado en 1350. Es una obra de trazos hermosos y delicados. De 1370 data el panel del arzobispo Jan Ocko de Vlasim. En este panel, pintado por un autor desconocido, aparece el rey Carlos IV arrodillado ante la Virgen. También vale la pena ver “La virgen de San Vito”, del año 1400

Entre las esculturas, no dejes de ver la Virgen de Strakonice, de 700 años de antigüedad, o una estatua de la Virgen con el Niño que guarda un gran parecido con la Virgen de Krumlov.

De las siete iglesias que hubo en este convento, sólo dos quedan en pie: la iglesia de San Francisco y la de San Salvador. En esta última, hay dos curiosos capiteles que cuentan, respectivamente, con las esculturas de las cabezas de cinco reyes y cinco reinas de Bohemia.

En las obras de restauración se acondicionó la capilla como sala de conciertos. En este acogedor espacio se dan cita los amantes de la música de cámara. Como dato curioso podemos decir que la capilla está decorada con una escultura llamada “La Música”, que inicialmente estaba dedicada a decorar el vestíbulo del Teatro Nacional.

Y si lo que necesitas es un momento de paz, puedes tomarte un respiro paseando por el tranquilo claustro del convento. Bajo sus bóvedas góticas, encontrarás el silencio perdido en las bulliciosas calles del centro de Praga.

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