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Museo Nacional (Národní Muzeum)

Museo Nacional (Národní Muzeum) (55)

El imponente edificio del Museo Nacional se alza en uno de los extremos de la plaza Wenceslao. Vale la pena acercarse hasta él aunque sólo sea por apreciar cómo el esfuerzo de un grupo de personalidades de la vida cultural checa dio lugar a uno de los lugares más suntuosos de la ciudad.

El Museo Nacional fue fundado en 1818 por varias personas comprometidas con el movimiento nacional checo, como el conde Kaspar y el filósofo Josef Dobrovský. Como sucedía con el Teatro Nacional, el carácter de esta institución era contrario a la burguesía alemana. El Museo no se ubicó en la sede actual hasta 1890, en el edificio neorrenacentista construido por Josef Schulz, que con su espectacularidad quería ser una afirmación del espíritu nacional checo.

Son muchas las personalidades comprometidas con la historia de este museo, como el filólogo Josef Jungmann, el naturalista Jan Purkinje o el historiador Frantisek Palacký.

Al pie de la rampa de la escalinata, las esculturas de Antonín Wagner representan a Bohemia alzándose entre el Elba y el Moldava. En lo alto de los peldaños, la puerta del museo está flanqueada por las estatuas de la Historia y la Historia natural.

El Museo Nacional tiene un fondo realmente extenso, por este motivo sólo se muestra una pequeña parte del material que posee. En este edificio se exponen las colecciones referentes a historia y ciencia, recopiladas sobre todo durante el siglo XIX. En otras ubicaciones de Praga, e incluso fuera de la ciudad, se muestran otras disciplinas.

Una vez que hayas atravesado la puerta, te dará la bienvenida el suntuoso vestíbulo. Al fondo está el café y la escalera de honor, donde en ocasiones se dan conciertos de música clásica.

Una escalera de cuatro tramos guiará tus pasos hasta el panteón. En él, bustos y estatuas rememoran a artistas, escritores y figuras destacadas del pensamiento y la historia checa. En la cúpula, vale la pena destacar las pinturas de Frantisek Zenisek, Václav Brozik y Vojtech Hynais. En ellas se mezclan episodios de la historia de Praga y del mito de la princesa Libuse con alegorías al arte o la ciencia.

En la primera planta del museo se hace un repaso histórico, empezando por la Prehistoria y avanzando por la historia moderna y la recopilación de las tradiciones populares checas. Otra colección curiosa es la que hace referencia a la historia del dinero, con billetes y monedas acuñados en Bohemia.

No olvides que Praga es famosa por su trabajo con piedras preciosas y semipreciosas. La colección de minerales y piedras que verás aquí es realmente espectacular. No te pierdas un curioso mapa en relieve que representa la naturaleza geológica de la ciudad.

En la segunda planta, se abren ante ti siete salas con animales embalsamados de la colección de zoología. En este área está también la colección paleontológica.

La biblioteca del museo es también de gran importancia, ya que en ella se conservan innumerables manuscritos de origen medieval.

Sin embargo, es posible que el interior del museo, donde predomina el mármol, no te deje de concentrar en las piezas que se muestran. Hay quien dice que los fundadores de este museo fueron demasiado lejos y que la suntuosidad del edificio en ocasiones distrae la atención del visitante.

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