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Nuestra Señora de la Victoria (Panna Maria Vítezná)

Nuestra Señora de la Victoria (Panna Maria Vítezná) (39)

La Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria no se alza en pleno corazón turístico de la ciudad de Praga ni en una céntrica calle muy transitada. Y, sin embargo, los peregrinos, devotos y curiosos que se acercan hasta aquí son extraordinariamente numerosos. ¿El motivo? Que en su interior se encuentra una de las imágenes más veneradas y conocidas del mundo católico: el Niño Jesús de Praga.

El edificio original de este templo fue construido en 1611 según el diseño de Giuseppe Maria Filippi para los luteranos alemanes, que la consagraron a la Santísima Trinidad y le dieron este nombre. Tras la victoria católica sobre el protestantismo en la batalla de la Montaña Blanca, en 1620, fue entregada a la orden de los carmelitas descalzos, que acababan de llegar de España. Habría sobrados motivos para un regalo de tal importancia de ser cierta la leyenda, que atribuye la victoria católica a las plegarias del general de los carmelitas.

Pero los nuevos dueños no sólo le cambiaron el nombre por el de Nuestra Señora de la Victoria, para conmemorar el triunfo, sino que emprendieron unas obras de reconstrucción que entre 1636 y 1644 hicieron que ésta se convirtiera en la primera iglesia barroca de Praga. De hecho, del antiguo edificio protestante sólo podrás ver la puerta del lateral derecho y las pilas bautismales de mármol.

En el exterior de Nuestra Señora de la Victoria, podrás ver su hermosa fachada partida en tres con volutas y pilastras. Los costes de la construcción del pórtico corrieron a cargo de uno de los jefes del ejército imperial, don Baltasar de Marroas.

En el interior tendrás la ocasión de admirar las pinturas de principios del siglo XVIII de Peter Brandl, artista que también trabajó en la iglesia de Santiago. En el tercer altar lateral, verás pinturas que representan a San José, San Joaquín y Santa Ana, con San Simón a la izquierda. Un pequeño museo te detallará toda la historia de la iglesia.

Si eres amante de las emociones fuertes y no te asustas con facilidad, no dejes de visitar la cripta de este lugar, ya que allí se encuentran las tumbas abiertas de algunos carmelitas importantes y de otros valedores de esta orden. El estado de conservación de los cuerpos, pese a los siglos transcurridos, es bastante bueno.

Pero sin duda la estrella de esta iglesia, que la ha convertido en lugar de peregrinaje y de leyenda, está ubicada en un altar de mármol de la nave derecha: es la figura del Niño Jesús de Praga.

La historia de esta estatuilla de cera se remonta al año 1555 cuando doña María de Manrique la trajo desde España como parte del ajuar para su boda con Vratislav de Pernstejn. Casi un siglo más tarde, en 1628, la princesa Polixene de Lobkowicz, casada con el gran canciller del reino, la ofreció a esta iglesia. Las ropas con que se viste esta estatuilla son especialmente destacables y se cambian una vez al año en fechas señaladas.

La tradición habla del Niño Jesús de Praga como de una imagen milagrosa, autora de curaciones imposibles y obsequiosa con sus peregrinos. Si vienes hasta esta iglesia, no dejes de acercarte a su pequeña urna de cristal y pedir un deseo, porque, aunque tal vez sólo sea una leyenda, ¿quién sabe lo que puede hacer por ti?

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