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Isla Eslava y la Galería Mánes (Slovansky Ostrov)

Isla Eslava y la Galería Mánes (Slovansky Ostrov) (50)

En Praga parece no haber rincón relacionado con el arte o con la música y, desde luego, la Isla Eslava y la Galería Mánes no son una excepción.

No lejos de la plaza Carlos IV, la Isla Eslava se formó en el siglo XVI después de un gran aluvión. Está unida al paseo Masaryk en tierra firme mediante la Galería Mánes. En el siglo XIX este lugar era uno de los más concurridos por la burguesía, gracias al Pabellón Sofía con capacidad para 400 personas. En él, a partir de 1837, se celebraban conciertos y bailes bulliciosos a los que acudía lo más selecto de la sociedad praguense.

En el Pabellón Sofía debutaron en la ciudad grandes compositores que habían venido de gira como Berlioz o Liszt. En 1840 se fundó una academia de música y a partir de 1841 resurgieron aquí los bailes patrióticos checos.

En 1848 se realizó en esta isla el Congreso Eslavo, al que debe su nombre. En esa época los pueblos eslavos se encontraban bajo la dominación de los imperios ruso y otomano y de las dinastías prusiana y de los Habsburgo. El congreso no duró mucho pero en él se oyó hablar al histórico pensador anarquista Michail Bakunin.

La isla fue adquirida por la ciudad de Praga en 1884 y el Pabellón Sofía se destinó al folclore y las competiciones deportivas. La importancia que antaño había tenido como sala de conciertos se vio disminuida al inaugurarse el Rudolfinum en 1885. Hoy es un lugar tranquilo con un parque que invita al recogimiento y a los paseos al atardecer.

Por su parte, disfrutarás de la Galería Mánes si eres un apasionado del arte contemporáneo, ya que aquí se celebran numerosas exposiciones de esta disciplina. La entidad que la gestiona es la Sociedad Mánes, fundada en 1887 para dar un impulso moderno al arte promovido desde las esferas oficiales.

Reunía a profesores y alumnos de la Academia de Bellas Artes y de la Escuela de Artes Aplicadas de Praga. La Sociedad Mánes, con su revista “Tendencias libres”, jugó un papel definitivo en el éxito del espíritu modernista en el arte checo.

También sirvió como plataforma de apertura a grandes artistas del panorama europeo. Un buen ejemplo es la muestra retrospectiva dedicada a Auguste Rodin en 1902, donde se mostraron casi un centenar de sus esculturas. Una de las que causó más impacto fue la célebre estatua de “Balzac”. En 1905, una exposición dedicada al expresionismo de Edvard Munch supuso una auténtica revolución estética.

El edificio original que albergaba la sede de la Sociedad Mánes estaba en los jardines Kinský, en la colina Petrin. Pero fue derruido antes de la primera guerra mundial para trasladarse a su ubicación actual. 

El edificio que ahora ves fue construido entre 1923 y 1932 por el artista Otakar Novotný en estilo funcionalista. Hoy es también la sede de la Unión de Artistas.

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