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Antiguo Cementerio Judío (Stary Zidovsky Hrbitov)

Antiguo Cementerio Judío (Stary Zidovsky Hrbitov) (24)

Conmovedor, mágico, sorprendente o turbador. Todas ellas son palabras con las que se puede definir el antiguo cementerio judío de Praga, uno de los lugares más singulares de esta ciudad. Olvida la prisa antes de traspasar la verja. Éste es un lugar cuya extraña calma despierta la imaginación y la fantasía y se disfruta mejor sin mirar el reloj.

Fundado en 1478, se trata del cementerio judío más antiguo de Europa. Conserva casi las mismas dimensiones que en el siglo XV, por lo que podemos imaginar que los judíos de Praga no lograban escapar al hacinamiento ni después de la muerte. En efecto, durante siglos los habitantes del gueto sólo pudieron ser enterrados aquí. Dado que la ley prohibía abrir las sepulturas, los cadáveres se iban enterrando en varias capas, hasta llegar así a una profundidad de incluso doce cuerpos en algunos puntos.

Se calcula que aquí están enterradas unas 100.000 personas. Por su parte, las lápidas iban quedando más y más amontonadas y rotas. Al mirarlas en conjunto, da la sensación de haber sido sacudidas por algún terremoto que hubiera convertido el orden del cementerio en un caos de la naturaleza.

Ya en el siglo XIX y temiendo que tanta acumulación acabara por provocar el contagio de la peste, el emperador José II prohibió inhumar a nadie más en este cementerio. De hecho, el último entierro celebrado aquí fue el de Moses Beck en el año 1787.

Aunque no entiendas hebreo, puedes descubrir bastantes cosas sobre las personas que fueron enterradas en este cementerio. Por ejemplo, si ves unas manos en señal de bendición, se trata de un sacerdote. Unas tijeras indican dónde está enterrado un sastre. Bajo la figura de un libro está enterrado un impresor y, si ves unas pinzas, es que allí yace un médico.

En las lápidas puede apreciarse una creciente complejidad. En las más antiguas apenas puede verse el nombre del difunto, pero más adelante ya se esculpía una referencia a la profesión o a la clase social. Durante la época del barroco se puso en boga adornar la lápida con textos bíblicos o poéticos. 

En el antiguo cementerio judío de Praga yacen personajes ilustres o curiosos. La tumba más antigua que verás data de 1493 y es del rabino y autor Avigdor Karo. Moderchai Maisel, el rico alcalde y filántropo judío, fue enterrado aquí en 1601. Una de las lápidas más bellas es la de Hendel Bassevi, esposa del primer noble judío de Praga.

En uno de los muros están incrustadas lápidas aún más antiguas que el cementerio, concretamente del siglo XIV. Provienen de un camposanto anterior, descubierto en 1866 donde hoy está la calle Vladisladova.

No te vayas sin visitar la tumba del rabino Löw, a quien la leyenda atribuye la creación del Golem. Son muchos quienes anotan un deseo en un pedazo de papel y lo depositan sobre su tumba a la espera de verlo cumplido. Si lo haces, no olvides dejarlo sujeto bajo un guijarro o el frío viento invernal se lo llevará consigo.

Un último consejo: aunque pudieras pasarte horas y horas aquí, procura no quedarte después de la puesta del sol. Y es que no son pocos quienes aseguran que, cuando cae la noche, puedes ver al Golem vagando entre las tumbas.

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