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Iglesia de Santo Tomás (Sv. Tomás)

Iglesia de Santo Tomás (Sv. Tomás) (44)

La iglesia de Santo Tomás debe su fundación al rey Wenceslao II, que la mandó construir para la orden de los agustinos. Durante siglos ha vivido catástrofes de todo tipo pero se ha mantenido en pie y todavía hoy puedes admirarla.

La edificación de la iglesia de Santo Tomás data duró casi un siglo, entre los años 1285 y 1379. Durante las guerras husitas se mantuvo fiel al catolicismo, motivo por el que sufrió graves daños. A finales del siglo XV fue reconstruida, pero en 1541 fue arrasada por un incendio. Las fatalidades no acaban aún, ya que la mala suerte quiso que fuera alcanzada por un rayo en 1723.

Para su reconstrucción se llamó al más solicitado de los arquitectos de la época, Kilian Ignaz Dientzenhofer. Éste se encargó de su rediseño entre 1723 y 1731. El estilo, por supuesto, es el barroco. Aunque conserva su estructura original, lo único gótico que queda aquí es el chapitel.

En el exterior, la hermosa fachada está presidida por una estatua de San Agustín, obra de Hiéronymus Kohl en 1684.

En el interior impera el estilo barroco, con capiteles corintios dorados, estucos y molduras. A la entrada encontrarás dos urnas de cristal: son reliquias de los santos Justo y Bonifacio. El techo y las bóvedas están decorados con pinturas de Václav Vavrinec Reiner en las que se representa la historia de San Agustín.

En el altar verás algunas obras de Rubens como “El martirio de Santo Tomás” o un retrato de San Agustín. Sólo se trata de reproducciones, pero no dejes que esto te decepcione. Para ver las originales no tienes más que acercarte al Palacio Sternberg. En este altar se encuentran también algunas esculturas de Anton Quitainer y de Ferdinand Brokof.

Los Quitainer, padre e hijo, realizaron otras esculturas para esta iglesia. En un altar de la nave lateral izquierda encontrarás una estatua de san Vito con un gallo. Las estatuas que se ven hoy en día son de madera ya que las originales, de plata, fueron fundidas para financiar las reformas de la iglesia.

En el primer altar derecho de la nave y a la derecha del presbiterio encontrarás pinturas de Karel Skréta. Ésta es una iglesia íntimamente relacionada con el arte. De hecho, el escultor Adriaen de Vries o el arquitecto Ottavio Aostalli están enterrados aquí. Ambos eran miembros de la corte de Rodolfo II.

Como no podía ser de otra manera en una iglesia barroca, hay un inmenso órgano que data de 1751.

Muy cerca de aquí se encuentra la cervecería Santo Tomás, una de las más antiguas de Praga. Eran los propios monjes agustinos quienes fabricaban la cerveza que se despachaba en esta taberna. Adquirieron tanta fama por su buen hacer que fueron nombrados proveedores exclusivos del castillo de Praga. Dicen que Wenceslao IV gustaba de acercarse aquí a disfrutar de un buen vaso de vez en cuando.

Y aunque la veracidad de esta anécdota no esté demostrada, ¿por qué no sentarse un rato en una de sus mesas y disfrutar de un placer digno de reyes?

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