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Callejón del Oro. Franz Kafka (Zlatá Ulicka)

Callejón del Oro. Franz Kafka (Zlatá Ulicka) (32)

En el recinto del castillo, entre la Torre Blanca y la Torre Daliborka, encontrarás uno de los lugares más pintorescos y visitados de Praga. Se trata del diminuto Callejón del Oro, una hilera de casitas de vivos colores adosadas a la muralla del castillo desde el siglo XVI.

Hay quien dice que aquí vivían enanos y que por eso algunos pisos no superan el metro de altura. Lo que parece más probable es que fuera Rodolfo II quien mandara construir estas casas para los guardias y astilleros del castillo, que vivían aquí con sus familias. Lo cierto es que años después, en el siglo XVII, en estas casitas, que parecen de muñecas, se habían instalado comerciantes y orfebres, cuyo trabajo con el oro dio nombre a este callejón.

No obstante, la leyenda se empeña en afirmar que aquí vivían los alquimistas que trabajaban para Rodolfo II en la búsqueda del elixir de la vida y de la fabricación del oro. Según esta leyenda, el Callejón del Oro sería un centro secreto aunque inagotable de las ciencias ocultas y las artes esotéricas.

Hasta el siglo XX se fueron hacinando las familias que vivían aquí y el callejón se convirtió en un lugar frecuentado por personas poco recomendables o por bohemios. 

En 1925, los que todavía vivían aquí fueron desalojados y se emprendió un proceso de restauración que dejó las casas con el aspecto que tenían en el momento de construirse en el siglo XVI. Lo que antaño fueron los talleres de orfebrería hoy son prósperas tiendecitas que venden a los turistas recuerdos de Praga, libros y cristal de Bohemia.

Cuando pasees por el Callejón del Oro, tal vez te sorprenda una pequeña placa en el número 22 con el nombre de Franz Kafka. En efecto, este escritor, cuyas novelas se cuentan entre las más leídas y admiradas del siglo XX, vivió aquí en compañía de una de sus hermanas entre 1916 y 1917.

Hablar de Kafka, sostienen sus seguidores, es hablar de Praga. Pese a que soñaba con viajar y vivir en lugares exóticos, lo cierto es que muy pocas veces logró alejarse de Praga, en particular en la zona de la Ciudad Vieja. Hijo de un obrero salido del gueto judío y convertido en adinerado comerciante y de una acomodada burguesa, el joven Kafka fue prácticamente criado por sus niñeras. Estudió de adolescente en el Instituto Imperial en Lengua Alemana, ubicado en el Palacio Golz-Kinský. Fue un muchacho muy apreciado por sus compañeros, aunque tímido y distante. Al llegar a la juventud, su padre lo obligó a estudiar derecho, cosa que él aborrecía. Acabó diplomándose, pero su prometedora carrera no pasó nunca de las oficinas de una compañía de seguros, un lugar gris y monótono en el que trabajó durante 14 años.

Para escapar del tedio del trabajo y del ambiente asfixiante de su familia, Kafka solía frecuentar la tertulia literaria de Berta Fanta en la Casa del Carnero de Piedra, en pleno corazón de la plaza de la Ciudad Vieja. La escritura fue siempre una vía de escape que jamás abandonó, incluso cuando le fue diagnosticada la tuberculosis en 1907. A partir de ahí, su vida se convirtió en un peregrinaje por distintos sanatorios, acompañado por una de sus hermanas.

Al final de sus días, pasó una temporada en Berlín, viviendo en casa de Dora Dymant, donde escribió algunas de sus últimas líneas. A su muerte en 1924, a punto de cumplir los 41 años, a duras penas había publicado alguna obra. Sólo gracias a Max Brod, su fiel amigo y confidente, el mundo pudo conocer la obra de Kafka y sorprenderse ante títulos tan turbadores e influyentes como “El castillo”, “La metamorfosis” o “El proceso”. Reunir y publicar su obra al completo no fue una tarea nada fácil, ya que el material conservado en casa de Dora Dymant fue saqueado por los nazis, así como los archivos en Praga de la familia Kafka, la mayoría de cuyos miembros desaparecieron en campos de concentración.

Publicada definitivamente en los años 50, el mundo sigue maravillándose ante la obra de Franz Kafka, con la que él pretendía hacerse entender en un mundo que le resultaba inhumano y glacial.

 

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