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Triana

Triana (43)

Este importante barrio de Sevilla está situado a orillas del río Guadalquivir, que hace de frontera entre Triana y el resto de la ciudad. Cuenta la leyenda que fue la diosa Astarté quien, huyendo de la persecución amorosa de Hércules, vino a resguardarse a este lado del Guadalquivir, fundando así el barrio de Triana. Su denominación, sin embargo, proviene del nombre del emperador romano Trajano, transformado luego por los árabes en Tarayanah. 

Este barrio es famoso sobretodo por su tradición marinera y por sus cerámicas, las cuales aún se venden en muchos talleres artesanales de la zona. Uno de los comercios que te recomendamos es la tienda de Cerámica Santa Ana, fundada en el año 1870, y que es la más famosa de todas las de Triana. Además, en sus calles también se forjaron las leyendas de muchos artistas del cante y el toreo. 

En la actualidad, se trata de un barrio obrero lleno de colorido donde puedes pasear por sus acogedoras calles por el día y disfrutar de sus magníficos bares de tapeo por las noches. 

Una de las calles más conocidas de Triana es la calle Betis, paralela al Guadalquivir, y desde la que puedes contemplar las espléndidas vistas del río o sentarte en una de sus terrazas a tomar un aperitivo. Además, al final de esta calle hallarás una escultura del torero Juan Belmonte realizada por Venancio Blanco, ubicada en el lugar donde se supone que el torero dio sus primeros pasos de salón siendo todavía un niño. Comprobarás que la estatua tiene un agujero en su pecho a través del cual se puede ver la plaza de toros de la Maestranza con la Giralda al fondo. 

Otra de las leyendas relacionadas con el barrio es la de las santas Justa y Rufina, patronas de la ciudad, que trabajaban como alfareras en la Triana del siglo III, y que fueron las primeras mártires de Sevilla. Se dice que los romanos las echaron a los leones por negarse a formar parte de una procesión de culto a la diosa Venus. Su martirio, además, ha sido inspiración de artistas tan importantes como Zurbarán, Goya o Murillo. 

 Asimismo, los azulejos que adornan gran parte de las construcciones almohades también tienen su orígen en este barrio. De hecho, se cuenta que fue un niño de Triana quien inventó los azulejos de reflejos dorados que en su día decoraban la Torre del Oro. Al parecer, esto sucedió cuando intentó coger mediante un bastón de cobre una bola que se le había caído en el interior de un horno de alfarería. 

Si realizas un recorrido por el barrio, encontrarás lugares tan encantadores como la iglesia de Santa Ana, que fue la catedral de Triana en sus inicios. Esta iglesia fue construida por la promesa que realizó en su momento Alfonso X el Sabio, quien dijo que construiría un lugar de culto para la madre de la Virgen si lo curaba de sus problemas de visión. 

Visita también la calle Pagés del Corro donde podrás ver los corrales de vecinos que existen desde el siglo XVI. Estas humildes casas con patios comunitarios fueron el escenario de Las Cruces de Mayo, una tradición festiva que tiene su orígen en las fiestas romanas de la primavera y que hoy en día todavía se celebran. 

Pásate también por la calle Rodrigo de Triana, que lleva el nombre del navegante andaluz que avistó la tierra del Nuevo Mundo, y por la iglesia de Nuestra Señora de la O, un precioso templo del siglo XVII. 

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