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Sri Krishnan Temple

Sri Krishnan Temple (42)

Todo empezó bajo una gran higuera, árbol que ahora ya no puedes ver, pero que hace años fue el punto de congregación para muchos de los hindúes que vivían y trabajaban en el barrio.

El proyecto se inició en 1870 por Hanuman Beem Singh, un rico comerciante que se dio cuenta de que estos hombres necesitaban un lugar para el culto. Y así nació este templo, como un modesto santuario a Krishna, bajo una higuera de Bengala en Waterloo Street. Y hoy es uno de los principales templos de la comunidad hindú de Singapur.  

En un inicio tenía dos deidades en la base del árbol y más adelante se colocó la gran divinidad de Krishna, sobre una plataforma creada especialmente para tal fin. A medida que aumentaba la congregación, también lo hacía el templo.

Cuando Hanuman Beem Singh fue demasiado viejo para seguir cuidando del templo, se lo pasó a su hijo Humna Somapah. y desde 1880 hasta 1904 mejoró considerablemente su estructura. Hasta que en 1904, le confió el templo a su sobrina, la señora Joognee Ammal, que construyó un santuario principal y el Vimanam, la cúpula del templo. La ceremonia de consagración se llevó a cabo el año 1933. 

En 1935, líder de la comunidad hindú Pillai Pakirisamy, conocido por su gran generosidad, se hizo cargo del templo. Gracias a su trabajo social y comunitario llevado aquí se le otorgaron varias condecoraciones e incluso llegó a convertirse en concejal de la ciudad a finales de la década de 1940. 

Frente al santuario se construyó el Mandapam, una sala para la meditación y la oración, consagrada en 1959. En mayo de 1984 Pillai murió a la edad de 89 años y su hijo Sivaraman se hizo cargo de la gestión, quien llevó a cabo una importante renovación del templo de 1985 a 1989. Por ejemplo, mandó construir el Gopuram, la torre con figuras esculpidas que puedes ver en la entrada, más santuarios para diferentes divinidades y una sala de oración para Vasanthosavam, la Fiesta de la Primavera. Entonces, el templo fue consagrado nuevamente el 12 noviembre de 1989.

En 2001 se le añadió un edificio de cuatro plantas con diferentes salas para usos múltiples, como cursos de formación, reuniones religiosas y eventos culturales. 

Como has podido comprobar, las reformas son muy importantes para los templos hindúes. Pero no es por capricho. Y es que estas reformas se llevan a cabo al menos una vez cada 12 años en ceremonias que simbolizan la purificación. Es gracias a este deseo continuo de renovación y actualización, que el templo conserva sus colores vivos y brillantes.

El templo está dedicado principalmente a Krishna, novena encarnación del dios Vishnu, y a su consorte Rukmini. Como verás, tiene una arquitectura sencilla pero resplandeciente de ornamentos y detalles hindúes, realizados por artesanos y escultores que fueron traídos especialmente desde el Sur de la India. Dioses y figuras humanas se mezclan en un mosaico de colores dorados, verdes, rojos, azules, ...

El templo se divide en cinco secciones: la cabeza, que es la cúpula; el cuello, que es el santuario que contiene la imagen de Dios y es lugar sagrado más importante; el estómago, la zona situada frente a la cúpula; las piernas, que son los muros de alrededor; y los pies, que son la puerta de entrada a el templo. Y para completar, está el alma, que es el señor que habita el templo.

En 2002 fue declarado Lugar Histórico por el National Heritage Board de Singapur.

Este templo es, precisamente en su origen, un claro ejemplo del hinduismo, pues, se dice que esta religión es como un árbol de higuera que establece nuevas raíces allí donde llegan sus ramas.

Cada año, durante septiembre, miles de personas se congregan aquí en las celebraciones de Janmashtami, fecha de nacimiento del Dios Krishna. Aunque también es un lugar muy popular para celebrar bodas hindús.

Como curiosidad, verás que numerosos chinos también vienen aquí a rezar, después de haberlo hecho a sus deidades taoístas en el Kwan Im Temple, ubicado en esta misma calle. Quizás por eso se decidió construir en este templo un altar dedicado a Kwan Im, la Diosa de la Misericordia, una símbolo más de la armonía entre las distintas religiones de Singapur.

No lo dudes y descálzate, si aún no lo has hecho, ya que el templo y su vida merecen la visita. Eso sí, para una mayor armonía, recuerda caminar siempre en el sentido de las agujas del reloj.

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