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Thian Hock Keng Temple

Thian Hock Keng Temple (52)

Te encuentras frente al templo chino más antiguo de todo Singapur: el Thian Hock Keng, cuyo significado es el Templo de la Felicidad Divina.

Antes de entrar en este templo taoista, es importante que te pongas de pie frente a él y entonces mires hacia atrás. Es difícil imaginar que hace algo más de 100 años, este templo estuviera frente al mar, ¿verdad? De hecho, en sus inicios era visitado por todos los inmigrantes chinos recién llegados para agradecer el éxito de su difícil viaje en barco. Y aquí daban gracias a la diosa del mar y patrona de los marineros, llamada Ma Zu.

A lo largo de la historia del siglo XIX, la comunidad china se ha quejado formalmente al gobierno en varias ocasiones por haber perdido aquella proximidad al mar, pero el rápido crecimiento económico de Singapur ha hecho necesitar más espacio y crear más tierra donde poder edificar. La tierra que se utilizó para ganar terreno al mar provino de los Montes Wallich y Erskine y hoy únicamente la memoria de los mayores y algún otro detalle nos indican el alcance original del agua. Por ejemplo, Telok Ayer Street significa calle de la Bahía de Agua en malayo, ya que esta calle discurría a lo largo de la costa.

El templo comenzó en 1821 con un pequeño edificio de madera y paja levantado por los propios marineros, pero como rápidamente pasó a ser más y más visitado, pronto se afrontó el proyecto de erigir uno mejor y más grande. Así, en 1839 se comenzó a levantar el templo actual. Las obras se finalizaron en 1842 y fueron patrocinadas por donaciones de sus miles de fieles, entre los que destacaron Tan Tock Seng y Tan Kim Seng. Se llegó a recaudar tanto que pudieron permitirse el lujo de importar muchos de los materiales necesarios desde China, excepto las puertas que fueron traídas de Escocia y los azulejos de la fachada, de Holanda, por ejemplo. Además, se reciclaron estructuras y adornos de embarcaciones chinas y, por otro lado, se reutilizaron piezas de cerámica para hacer plumas de aves, pétalos de flores y más detalles que hoy visten el templo.

Tan bello e importante es y fue este centro de culto que ya en 1907 recibió un panel caligráfico enviado directamente por el Emperador de China Guang Xu, de la Dinastía Qing. Todo un orgullo.

A medida que la población china iba en aumento surgieron nuevas necesidades sociales que el templo supo atender inteligentemente, y es que en este mismo espacio llegó a haber una escuela, por ejemplo. El edificio también fue el centro de reunión de los líderes chinos para debatir temas sociales, lo que llevó a la creación del clan Hokkien, que de alguna forma aún sobrevive por las calles de Chinatown.

Ya en 1973, el templo fue declarado monumento nacional y, por eso, hoy desempeña varias funciones culturales, más allá de la espiritual y social. Desde luego, si tu estancia en Singapur coincide con alguna festividad china, como el Año Nuevo Chino o el Festival de Mitad de Octubre, podrás asistir aquí a ceremonias tradicionales muy vistosas y animadas que con toda seguridad te encantarán.

El templo tiene la misma estructura que los del sur de China. Está todo perfectamente ensamblado y no se ha utilizado ni un solo clavo. Aunque es taoista, encontrarás detalles budistas y confucionistas también, ya que igual que la ciudad de Singapur, el templo está hecho de variadas culturas que conviven en armonía. Incluso podrás encontrar algún detalle que hace referencia al pueblo hindú, ya que muchos ayudaron en su construcción.

La puerta de acceso al templo está flaqueada por dos leones. Es fácil averiguar cuál es el macho y cuál hembra, ya que uno de ellos tienen una bola que simboliza la fuera y otro una copa que simboliza la fertilidad. En las puertas verás pinturas bestias míticas que combinan partes de hombre y animal, además de los típico Dioses de la Puerta, centinelas de todo templo taoista.

Fíjate también en la barra de madera que hay a tus pies, ya que es un elemento común de estos templos chinos y, básicamente, desempeña dos propósitos, además de antaño haber evitado que el agua de la marea alta entrara en el templo. Por un lado, se dice que esta barra de madera mantiene alejados a los fantasmas errantes, y, por otro, hace que todos inclinemos la cabeza hacia abajo humildemente al entrar al templo, como muy probablemente acabas de hacer tú.

Una vez dentro, la diosa del mar Zu Man queda justo enfrente a ti y a ambos lados hay estatuas de la Protectora de la Vida y del Dios de la Guerra. Y detrás de la sala principal hay un altar que no debes perderte, donde encontrarás una representación de Kuan Yin, diosa de la misericordia, además de los Dioses del Sol y la Luna.

Te recomendamos detenerte y observar discurrir la vida de este templo. Inciensos, altares, farolillos, esculturas, piedra, bajorrelieves, dragones, aves fénix, lacados en negro y rojo y caligrafía en oro. Todo forma un conjunto armónico tan profundo como artísticamente decorativo. Tómate tu tiempo, admira y fotografía el resto de esculturas y detalles, siempre con respeto y sin olvidar que estás en un centro de culto.

Con el pasar de los años se han ido realizando diferentes reparaciones en el templo, pero el proyecto de restauración más importante se realizó a finales del siglo XX y le valió varios premios de arquitectura, incluyendo uno de la UNESCO.

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