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Secesión

Secesión (28)

Todo empezó con la frustración de la burguesía austriaca que al no poder participar en las transformaciones políticas y sociales canalizarían sus esfuerzos apoyando revueltas de carácter cultural. Se centraron en la literatura, la ciencia y el arte, apoyando a los jóvenes creadores y participando de sus movimientos de rebeldía. 

Uno de los primeros grupos secesionistas que se rebelaron contra las normas académicas y tradicionales sería el grupo literario "Jung Wien" (Joven Viena) pero la verdadera "Seccesion" se gestó en la Casa de los Artistas, única asociación de artistas de Viena que organizaba exposiciones para mostrar las creaciones de sus miembros, un jurado seleccionaba a los artistas que participaban y los miembros más antiguos no permitían incorporar en las muestras obras de artistas que tuvieran una visión diferente y por supuesto, no incluían a artistas extranjeros. Así pues, canalizaban las muestras siempre por una visión mercantil.

Cuando la obras de Theodor von Hoermann y Josef Engelhart, pintores que habían viajado a París y tuvieron contacto con los impresionistas, fueron rechazadas por el jurado se inició una revuelta liderada por los más jóvenes. Aquí es cuando un grupo entre los que se encuentran Karl Moll, Joseph Engelhart y Gustav Klimt empiezan a plantearse una ruptura. 

El detonante sería la elección del nuevo presidente de la asociación en 1896 resultó vencedor por sólo 16 votos de diferencia el representante de la corriente academicista, el pintor Eugen Felix. Quedaba claro que había dos grupos claramente enfrentados.

El grupo opositor formado por unos 40 artistas - Klimt, Moll, Alfred Roller y Koloman Moser, Josef Hoffmann, Max Kurzweil…-  finalmente se reunía el 3 de abril de 1897 para constituir una organización nueva e independiente: la Asociación de Artistas Austriacos.

Klimt fue elegido presidente y escribió una carta en la que exponía los argumentos que provocaron la escisión: "es necesario establecer el espíritu de las exposiciones sobre una base puramente cultural, libre del carácter mercantil"- y los objetivos del nuevo movimiento -"fomentar, en primer lugar, la actividad artística, el interés por el arte en nuestra ciudad y, una vez que el mismo se haya ampliado a nivel austriaco, extenderlo a todo el mundo"- 

El 27 de junio de 1897 se celebraba la primera asamblea general de la Secession, donde se acordaron la elaboración de unos estatutos, la fundación de una publicación sobre arte y la construcción de una sala propia de exposiciones. 

La revista que publicaron le pusieron de nombre "Ver Sacrum" (Primavera Sagrada), que si te fijas podrás ver inscrita a la izquierda de la entrada del edificio y con la que los sececionistas expresan la esperanza de un nuevo florecimiento del arte.

La misión de diseñar este pabellón recayó en Joseph Maria Olbrich y mientras se construía se celebró la primera exposición del grupo el 15 de marzo del 1898.

Con motivo de la inauguración del edificio, el 12 de noviembre de 1898, se organizó la segunda exposición, exhibiéndose la Palas Atenea de Klimt, una de los símbolos del movimiento. Durante los ocho años siguientes, la Secession organizó 23 exposiciones, siendo la más importante la celebrada en 1902, dedicada a Beethoven.

Al ser uno de los objetivos del movimiento el acercar el arte moderno a los vieneses, gran parte de los beneficios de las exposiciones se invirtieron en comprar cuadros de artistas modernos  como Van Gogh para donarlos a la Galería Austriaca y al mismo tiempo se establecieron visitas guiadas para los trabajadores los domingos por la mañana. 

Querían un arte propio,y aunque la secesión es incluible dentro del  Jugendstil o  modernismo típico de fines del período histórico y cultural presenta importantes diferencias. Los artistas vieneses no querían imitar el arte exterior de los coetanios art nouveu francés o el modernismo catalán, pero sí que les sirviera de inspiración y análisis, querían dar a su arte una expresión mucho más despojada y desnuda. La decoración juega también con lo orgánico y naturalista, pero se busca lo estilizado y abstracto. Por eso, por esta ruptura se incluye en el vanguardismo.

En la secesión se busca la elegancia, predomina la sobriedad formal. Los trabajos son muy estructurados, dándoles mucha importancia al orden, el equilibrio y la geometrización , como podrás ver el cuadrado y el cubo se repiten continuamente. También podrás comprobar en sus obras que la tipografía es un elemento determinante, le dan mucha importancia a la letra y le confieren un valor formal como elemento de comunicación y compositivo.

Su objetivo estético final era la "obra de arte total" o Gesamtkunstwerk, término acuñado por Richard Wagner para denominar a un arte que condensara las destrezas de todas las demás.

Este moderno y sencillo cubo blanco, que se acabó llamando simplemente Secession, está coronado por una hermosa cúpula dorada formada por 3.000 hojas de laurel de metal. En la época, los detractores de la Secession se referían despectivamente a la cúpula como “El repollo dorado”.

Olbrich incluyó muchos elementos cargados de símbología en su obra.  Las tres cabezas de medusa simbolizan a la diosa Pallas Athenea, diosa de la sabiduría, la victoria y las artes.

Finos bajorrelieves y figuras adornan la estructura. Flores y algunos animales como lagartos y especialmente conocidos son los búhos atribuidos a Koldo Moser.

El pabellón, que de hecho, es la galería independiente más antigua dedicada en exclusiva al arte contemporáneo. Tuvo, como ya hemos dicho, uno de los momentos más gloriosos  en 1902, cuando los miembros de la asociación decidieron dedicar su decimocuarta exposición colectiva a rendir un homenaje al genial Ludwig van Beethoven. Nunca antes habían llegado a desarrollar con tanta plenitud el concepto que tanto adoraban de “arte total o síntesis de las artes”.

Esta muestra dirigida por Josef Hoffmann presentaba alrededor de una figura del compositor esculpida por Max Klinger una serie de pinturas y decoraciones creadas por Alfred Roller, Adolf Böhm, Ferdinand Andri y otros miembros del grupo. 

Sin embargo, brilla con luz propia el monumental friso de 34 metros de longitud que pintó Gustav Klimt. Ostensiblemente diferente de los frescos que años antes había creado para el Burgtheater, representa una de sus obras cumbre y todavía hoy puedes contemplarlo en todo sus esplendor. Desafortunadamente no podemos decir lo mismo de la estatua de Klinger y del mobiliario diseñado por Olbrich y Hoffmann, ya que estas piezas desaparecieron durante la vorágine de la Segunda Guerra Mundial.

El edificio se alza sobre columnas de cemento de ocho metros de profundidad, que se hunden en el arroyo Ottakringer, corriente subterránea que confluye en el río Viena no lejos de aquí. 

A la derecha del edificio se encuentra una estatua de bronce de Marco Antonio, obra de Arthur Strasser. En la que se muestra al general romano como un ser perezoso y decadente, se cree en referencia al ambiente de fin de siglo que se vivía. Las puertas de bronce de la entrada fueron diseñadas por Georg Klimt, hermano de Gustav.

En la puerta de la entrada podrás leer una inscripción: "Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit": A cada tiempo su arte, y a cada arte su libertad del escritor y crítico de arte judeohúngaro Ludwig Hevesi. Que recoge la filosofía del movimiento.

El edificio ha sido restaurado en varias fases, pues fue gravemente dañado a causa de las bombas en la Segunda Guerra Mundial

Y como curiosidad te diremos que no siempre ha estado tan blanco, en 1998 para celebrar “un siglo de libertad artística” se invitó al artista Markus Geiger quién lo pinto todo de rojo, hecho que causó un revuelo considerable.

Así que, debajo de este descomunal “repollo” descubrirás un museo que en su día fue un momento de inflexión en el mundo del arte muy importante.

 

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