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Museo Sigmund Freud

Museo Sigmund Freud (12)

Los mitómanos deben saber que Freud residió y trabajó en esta casa entre 1891 y 1938. Lamentablemente, la siniestra sombra del nacionalsocialismo se cernió sobre Freud y lo obligaron a exiliarse, que optó por marcharse a Inglaterra.

El padre del psicoanálisis escogió muy bien el sitio pues en este silencioso rincón nada podría alborotar sus pensamientos y teorías que asombraron e indignaron por igual a la Viena de la frontera del siglo.

La casa es típica del siglo XIX con fachadas a mitad de camino entre el gris y el azul pálido, muros sólidos, patios centrales en los que la luz sólo se hace un hueco en un día soleado, y escaleras de madera en las que se escucha el paso del tiempo, las mismas que pisó Freud.

El museo, dedicado a recordar la vida y obra de Sigmund Freud, reproduce, gracias al asesoramiento dado en 1971 por su hija Anna, el aspecto original de la casa. 

Primeras ediciones firmadas de los libros del autor, cartas, fotografías y numerosos muebles suman un total de 420 objetos expuestos que pertenecieron a Freud. El abandono forzado de su hogar, el 4 de junio de 1938,  a manos del régimen nazi fue tan precipitado que incluso se puede ver expuesto su querido bastón y su inseparable sombrero que podrás ver en el recibidor junto a uno de los baúles en los que transportó sus pertenencias.

Freud era viajero, fumador y coleccionista de objetos antiguos (egipcios, griegos, orientales... )En esta casa vienesa se conservan unas ochenta piezas de las tres mil que llegó a reunir, y que lo acompañaron en su huida. Son numerosas estatuillas que Freud llamaba "amigos" con las que gustaba encontrarse en la intimidad de sus ideas.

El, que se veía a sí mismo como un arqueólogo del pensamiento, murió el 23 de septiembre de 1939.

También podrás ver el mítico diván, algo así como el altar del templo del psicoanálisis, en el que Freud solía recostar a sus pacientes para escucharlos, a veces durante ocho horas.

Sin embargo, pese a que podrás hacerte una idea de cómo era la auténtica sala de espera, el famoso diván que aquí se encuentra es sólo una réplica. Para ver el original deberás viajar a Londres. Curiosamente la muerte lo encontró en el diván en su casa de Londres que también ha sido abierta desde 1986 como museo. 

Con el tiempo, el museo se ha ido ampliando. En los años 80 y 90 se le añadieron una biblioteca, una tienda y una sala de conferencias que en ocasiones acoge exposiciones temporales.

Además, el museo posee una pequeña colección de arte contemporáneo abierta al público, además de una sala de vídeo en la que se proyectan imágenes de la vida de Freud y su familia comentadas por su hija Anna.

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