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Zoo de Viena (Tiergarten)

Zoo de Viena (Tiergarten) (38)

Pocos zoológicos del mundo pueden presumir de tener una historia con tanta solera como el Tiergarten vienés, que se encuentra en los espectaculares jardines del palacio imperial de Schönbrunn. Pese a que en la actualidad se trata de una institución moderna, situada en la vanguardia de la cría de especies en cautividad, como lo demuestra el nacimiento en sus instalaciones de una cría de oso panda en 2007, el Tiergarten fue creado en el siglo XVIII, durante el reinado de Francisco I y María Teresa.

El emperador le encargó a Jean Nicholas Jadot de Ville-Issey que diseñase una casa de fieras en los jardines del palacio, y el arquitecto ideó un conjunto formado por varios corrales, un estanque y 12 cercados de idéntico tamaño para albergar los animales, que llegaron al Tiergarten en 1752. Con posterioridad, se añadió el pabellón octogonal situado en el centro del zoo. En esta histórica edificación, terminada en 1759, se encuentra hoy en día el restaurante del parque.

Aunque durante los primeros años de existencia, y prácticamente hasta el fin del reinado de María Teresa, en 1780, esta casa de fieras fue destinada casi en exclusiva al entretenimiento de los miembros de la corte imperial, pronto se empezó a invitar a estudiantes para que pudiesen ampliar sus conocimientos sobre los animales. 

El cambio tuvo lugar en 1778, cuando los jardines del palacio fueron abiertos al público, lo que permitió que los visitantes se acercasen a ver la fauna aquí reunida. Con el tiempo, el número de animales, así como su variedad, fue aumentando. Progresivamente se fueron trayendo elefantes, osos, lobos y otras especies, lo que permitió que la institución fuese ganando importancia.

A comienzos del siglo XIX, el público recibió con entusiasmo la decisión de incorporar animales exóticos a la muestra, y así poco a poco los vieneses fueron viendo desfilar, por poner algunos ejemplos, canguros, jirafas, osos polares, hienas y elefantes indios. El enorme éxito de la propuesta permitió abrir las instalaciones a diario. Hasta entonces, sólo se podía acudir al Tiergarten los domingos.  

Bajo la dirección de Alois Kraus, que estuvo al frente del zoológico entre 1879 y 1918, se introdujeron importantes cambios que ayudaron a modernizar las instalaciones y a mejorarlas tanto en lo referente a los animales como de cara a los visitantes. 

De esta manera, los espacios destinados a los inquilinos del zoo comenzaron a ser más abiertos y a reproducir en cierta manera su hábitat natural. A la caída del Imperio Austrohúngaro, el recinto albergaba un total de 3500 animales de 700 especies distintas.

Pese a que las dos guerras mundiales supusieron una época muy dura, que vio cómo la población animal era diezmada y cómo las instalaciones quedaban obsoletas, el Tiergarten salió adelante gracias a los duros esfuerzos de sus responsables, encabezados por el biólogo Otto Antonius. 

Antonius desarrolló un nuevo programa de modernización de las infraestructuras y, concienciado como estaba sobre la conservación del medio ambiente, impulsó los programas de cría en cautividad que sigue llevando a cabo el centro.

La segunda mitad del siglo XX vio constantes reformas de las instalaciones, gravemente dañadas durante la Segunda Guerra Mundial. De esta manera, se crearon, por ejemplo, nuevos terrarios y acuarios. 

Pese a que en 1991 sonaron campanas sobre el cierre del zoológico, ya que sus detractores criticaban los recintos dedicados a los animales por considerarlos anticuados e idignos, el Tiergarten respondió a las críticas reinventándose de nuevo, sobre todo gracias a su privatización. 

En la actualidad, disfrutarás de un zoológico con un flamante despliegue de fauna con elegantes estructuras como el pabellón octogonal con frescos en el techo, que sigue siendo el centro neurálgico del parque aunque ahora funcione como un encantador café.

Aunque si lo que quieres es ver animales en su hábitat, te recomendamos que vayas al Lainzer Tiergarten un zoo situado en el distrito 13 de Viena, en Hermesstraße. Es un lugar precioso y muy especial, ya que es una reserva natural en medio de la ciudad de Viena. 24km2 de prado y bosque en los que pastan a sus anchas renos, ciervos, jabalís… y que se acercan a los visitantes a menos de un metro de distancia. La entrada es gratuita, es un espacio abierto a todo el mundo. Se creó en 1561, cuando el emperador Fernando I de Austria quiso tener su propio coto de caza para que su familia y él pudieran cazar. Ahora es uno de los lugares más bonitos de la ciudad, un pulmón en medio de la urbe, fantástico para ir a pasear tanto con niños como con los no tan niños. Hay un bus el 60 que te deja justo en la puerta.

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Zoo de Viena

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